Destino de Sangre (libro 13. Última Generación)

Cap. 28 Fin de año

 

Punta Dorada, diciembre 2013

Domenico demostrando una vez más su lealtad, decidió meterse para que Don Guido no la emprendiese en contra de Enrico, y siendo que él era el mayor de su generación, el hombre moderó el tono.

  • Domenico, si este individuo no es capaz de poner…
  • Nonno – lo interrumpió él – Enrico es uno de los mejores padres que conozco, y si vas a culpar a alguien por la conducta de Franco, entonces yo soy tan culpable como él, porque el bambino es mi ahijado

Si de algo estaba seguro Don Guido era de que en principio, Domenico no tenía ni la más remota idea de lo que era un buen padre como no fuese la referencia del propio a quien le había dado todos los dolores de cabeza del mundo; y segundo, que tampoco había dudas de que había malcriado a los hijos de Enrico tanto como había podido, pero definitivamente Franco estaba a la cabeza y todos lo sabían. De modo que sabiendo todo lo anterior y por el hecho simple de que Domenico era un Del Piero, y por otra parte estaba desplegando todo el encanto de los mismos, Don Guido decidió que más tarde ajustaría cuentas con Enrico.

Nicola por su parte, había abandonado el salón rumbo a una de las terrazas, pero mientras encendía un cigarrillo iba despotricando de madre e hija. Con lo que no contó Nicola fue con toparse de frente con Aleksandra y que esta le acomodase una sonora bofetada.

Aquello estaba muy fuera de orden, pues ni eran su asunto las opiniones o pensamientos de los miembros de la familia, ni debía agredirlos de ninguna manera, pues su trabajo era protegerlos. En el caso de Nicola y habiendo sido sorprendido, en un primer momento no reaccionó, mientras que su nuevo GA, un chico de origen japonés de nombre Daiki Kazuki a quien los chicos le habían dado como nombre alternativo kamikaze por la historia de su llegada al programa, pero a quien el maligno Dante solía llamar Sushi, dio rápida cuenta de lo que acababa de suceder.

  • A11 a LA, tenemos problemas con Nikita
  • Vamos Sushi, Nikita “es” un problema toda ella, así que sé más específico – le dijo Dante
  • Acaba de golpear a Nicola Del Piero – informó el chico

Las maldiciones mezcladas con las interjecciones inundaron la frecuencia, pero Dante salió a toda prisa del cuarto de controles y corrió hacia el salón, aunque evitando atravesar éste, de modo que quien llegó primero fue Bianco, pero para ese momento ya Nicola había recuperado su lengua, su mal humor y su arrogancia.

  • ¿Quién demonios eres tú?
  • Nikita – dijo Bianco – vuelve adentro
  • Este es mí puesto de guardia y…
  • He dicho que vuelvas al área de seguridad
  • Un momento – dijo Nicola – Le ordeno decirme ahora mismo quién es esta mujerzuela
  • Podemos concordar en lo último – dijo Dante que había hecho acto de presencia – pero en lo que no podemos hacerlo es en que tengamos la obligación de decirle quien es. Y por otra parte, no querrá saberlo – le dijo acercándose a Aleksandra – Obedece – le susurró
  • Es posible que yo sea una mujerzuela, pero usted es un individuo desagradable, resentido y no tiene derecho a insultar a las personas solo porque no le caen bien o porque son mejores que usted – dijo Aleksandra destilando veneno

Paulo que era tan extraordinariamente veloz como Dante, y aunque a él le había tocado montar guardia exterior, bajó a toda prisa del techo y ya estaba allí, de modo que se apresuró a sacar a Aleksandra de escena, pues esperar que obedeciese a Dante estando obviamente furiosa, era iluso. Sin embargo, las cosas nunca resultaban sencillas y Nicola entró hecho un basilisco.

  • ¡Genovesse!

Todos los que se apellidaban de aquel modo, Federico incluido, se giraron con rapidez, aunque los mayores sabían que aquel tono y forma de llamarlo, estaba dirigido únicamente a Ángelo. Nicola era necio pero no estúpido, o al menos no siempre, en opinión de Luciano, de modo que había tenido ocasión de entender lo que los GA no le habían dicho.

  • Ya sabía yo que te habías convertido en un títere de tu mujer, pero de eso a contratar mujeres para hacer el trabajo de los hombres, es humillante

Siendo que ni siquiera el mismo Ángelo había terminado de encajar el asunto, no lo había comentado con nadie, de manera que le extrañó enormemente que Nicola lo supiese, y más allá de eso, se estaba preguntando cómo lo había sabido, pero no necesitó preguntarlo, porque ya su hermano estaba vomitando lo sucedido hacía un momento.

Giulio había suspendido su conversación con Camilo; Silvano había dejado de reír de lo que le estaba diciendo a Damila; y Piero adoptó una actitud que gritaba fuerte y claro que si Nicola daba un paso más, no podría dar ningún otro.

  • Nicola, si te avienes a…
  • ¡Lo único que quiero es que esa sucia mujerzuela…!
  • ¡Nicola! – lo detuvo él – Hay mujeres presentes – advirtió en tono peligroso – Si quieres decirme algo, vamos al estudio
  • No hay nada que quieras o tengas derecho a decir, porque como supongo a quien viste, nada hay que discutir, pues las decisiones que tome tío Ángelo con relación al GA, no te conciernen – le dijo Giulio
  • Sigo siendo un Del Piero, muchachito, así que…




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