Detrás del agua

Capítulo 4: ¿Sueño o realidad?

  Abro los ojos lentamente manteniendo la vista clavada en la copa de los árboles sin mirar a uno en especial, una lágrima se desliza por mi mejilla, ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?, cuando escucho un grupo de pájaros espantados me muevo ligeramente reaccionando a la realidad, tengo algo extraño está encima de mí piel, bajo la mirada con lentitud, duele mucho, mi ropa está rota, el barro y la sangre se me ha secado en el cuerpo. Sangre. Los recuerdos vuelven a mí mente uno tras otro como un conjunto de fotos tiradas en el suelo desordenadas, mientras me miro los rasguños de los brazos noto que en una mano tengo una herida profunda de la que todavía emana sangre, las lágrimas siguen bajando a tal punto que me comienzan a nublar la vista.

¿Cuándo me dormí? ¿Y cuánto tiempo llevaré dormida?

Hago un esfuerzo por levantarme pero de inmediato me doy cuenta que me he lastimado demasiado para hacerlo.

-AH! -grité.

Duele mucho, tengo heridas y más arañazos en las piernas y en algunas partes tengo enormes moretones de color púrpura rojizo, hay muchos lugares en donde me duele pero ni sé que tengo allí porque la mayoría está cubierta de mi piel está cubierta de barro seco y sangre, me duele un poco el cuello y tengo sed, sin darme cuenta estoy llorando, ¿Por qué lloro? ¿Porque viví? ¿Porque casi me muero ahogada? ¿Porque estoy asustada? O ¿Porque el cuerpo me duele mucho?

No dejaba de llorar

Tal vez simplemente todo era parte del susto pero no podía dejarme llevar por los sentimientos debía hacer algo y tenía que ser ahora, había que buscar la manera de salir de allí como fuera y llegar a casa de mi tía para poder llegar a un hospital.

Cálmate, y respira, todo estará bien.

Me menti para calmarme, vamos a ver qué pasó, me limpiaré y veré que tan grave es todo esto.

Arrodillarme para tomar un poco de agua se me hizo un martirio, me quité la chaqueta y sentí un gran peso liberarse de mí, mientras me limpiaba un poco
las heridas del barro, hay un olor fuerte que me hace arrugar la nariz, un asqueroso olor a sangre.

Tengo que ir a casa. Pienso mientras me froto el agua en los brazos lentamente y con delicadeza, pero ¿Cómo? Si ni si quiera puedo levantarme, veo los árboles con ojos cansados, tampoco sé dónde estoy. Mis ojos pasean por el lugar buscando cualquier punto conocido, al final termino viendo la cascada desde su nacimiento hasta su caída, debe tener uno doce metros, no puedo creer que siga viva.

A medida que pasan los minutos y tomo consciencia de dónde estoy le presto más atención a lo que se desliza por mí espalda entonces me paso la mano y toco la humedad, al ver mí mano temblante también ví el color que tenía, estaba completamente roja, me desangro, tampoco sé que tan profunda es la herida en mí espalda, no me puedo quedar mucho tiempo aquí, estoy perdiendo mucha sangre, pienso al ver cómo teñía el agua a medida que le limpiaba, después termino de romper una manga de mi camisa para utilizarla de venda, al cálculo paso la tira por la herida de la espalda y uno las puntas en mí estómago, sé que esto va a doler pero es necesario, hago el primer nudo con delicadeza los dedos me tiemblan, tengo que ser fuerte, aprieto con fuerza el nudo mordiéndome el labio para no gritar y hago el segundo nudo lo más rápido que puedo suelto un grito ahogado, dolió más de lo que creí, por el curso de primeros auxilios que tuve hace un año entiendo que esto es grave, necesito pronto un doctor o me moriré aquí, hago el mismo procedimiento con la mano para vendármela y cojo un palo semirrecto para apoyarme, al levantarme hago una mueca del dolor las piernas también me tiemblan, estoy río abajo tal vez avancé un kilómetro, entonces eso significaría que tengo que subir río arriba durante un kilómetro, tal vez así encuentre el camino.

  Mis pies se mueven con vacilación para caminar, un paso después del otro no es tan difícil, solo un paso después del otro.

  El camino se hace muy largo, en cada paso siento una punzada en la espalda, con la mano lastimada trato de sostenerme con los árboles mientras camino, las gotas de agua ruegan por mi cara y caen al borde de mi camisa, y las gotas de sangre caeb junto a ellas formando un constante camino.

  No dejo de jadear, supone demasiado esfuerzo para mí caminar, un pie después del otro, debo mirar bien por dónde camino y grandes piedras mohosas junto a los árboles.

  Un pie después del otro.

  Camino sin mirar a donde voy, todo se está viendo oscuro, no puedo abrir los ojos bien, mi cuerpo está tan pesado...

  En un mal movimiento pisé una piedra mohosa y me caí.

-¡Ahhhhh! -grité con mucha fuerza.

  Las lágrimas me brotaron tan rápido como sí las hubiera estado conteniendo, no quería levantarme era demasiado dolor.

-¡Ahhhhh! -volvi a gritar al intentar levantarme.

Debo levantarme, debo levantarme.

  No sé cómo pero lo pude hacer, me quedé allí de pie por unos minutos, hasta que pude retomar el camino, solo quería llegar, no quería pensar en nada más.

Al fin alejándome del río el camino por el bosque se hizo más fácil, el suelo era plano, aunque no había esa cama de hojas, cierto, ¿Dónde están las hojas? Estamos en pleno otoño ¿cómo es posible de que todo estuviera verde?, me detuve a ver hacía arriba, y unos cuervos cantaron a la distancia, podía escuchar el aleto de los pájaros, ¿Por qué no siento tanto frío?, algo estaba mal, podía sentirlo, bajé la vista al frente, no me detendré a pensar en eso, solo debo llegar, solo veo las cosas mal porque estoy mal, si...eso debe ser.

  Retomé mi lento paso, afincando fuertemente el palo con el que me apoyaba, pero en lo siguientes minutos aunque no quisiera echarle cabeza me era inevitable no sentirme extraña, con cada ruido se me saltan las alarmas pero al final no era nada.



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En el texto hay: #romance, #secretos, #mediaval

Editado: 26.03.2024

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