Detrás del agua

Capítulo 6: Presentación


  
  La carcajada de un niño resuena como un eco en el bosque mientras corre con una paja en la mano, corro detrás de él, el sol se cuela por los árboles, parece primavera y una brisa fresca pega contra mí cara revoloteando mi pelo, el niño voltea a verme mientras corre verificando si voy detrás de él.

-¡Vamos! –me dice.

  Abro los ojos lentamente. Que silencio. La habitación me da vueltas ¿Por qué me da vueltas? Quiero moverme pero no puedo ¿Por qué? Siento algo en mis manos más bien en mis muñecas ¿por qué tengo las manos atadas?  Quiero intentar de moverme tirando ligeramente de mis brazos pero me duele todo el cuerpo así que dejo de intentarlo. ¿Dónde estoy?  

  Una muchacha pelirroja con un largo vestido está de espaldas ocupada en algo, no puedo abrir bien los ojos y todo se vé un poco borroso pero puedo verla, ahí está...

-Oye…-la voz me sale ronca parecía la voz de un extraño.

  La muchacha me mira de reojo bruscamente parece asustada aunque no puedo verle la cara bien la vista la tengo doble, suelta lo que tenía en la mano dejándolo caer al piso partiendo se este en el acto y con eso sale corriendo de la habitación.

-No…espera. – quise gritar pero apenas sonó como un susurro.

  Me muevo inquieta en la cama tengo mucha sed ¿Qué es este lugar? ¿Dónde estoy? Las paredes parecen de hechas de ladrillos de piedra, hay antorchas que refuerzan la poca iluminación que ofrece la única estrecha ventana de la habitación y fuera de eso todo se ve tan gris, levanto la vista lo más que puedo para poder ver mis manos que se encuentran atadas sobre mi cabeza, están metidas en una bolsa que parece ser de cuero. Un pensamiento repentino llega a mí mente como el batir de las alas de un ave y eso me encoje el estómago, acaso ¿Eh sido secuestrada?, creo que es la cama la que no ha dejado de girar y estoy comenzando a sentir nauseas, miro la puerta por la que ha salido la chica corriendo y están dos hombres de pie uno a cada lado de la puerta que se mantiene cerrada, tuve que fijarme bien porque parecían hasta estatuas de lo quietos que están, hasta parecen ignorar el hecho de que esté aquí, imposible, algo me dice que sería inútil tratar de hablar con ellos, otra punzada me pega en el estómago y esta vez tengo que cerrar los ojos sintiendo una gran repugnancia en la boca, vomitaré, en serio lo haré.

  No ha pasado mucho tiempo cuando…

-¡Atención! –grita una voz y la puerta se abre.

  Hay ¿Por qué grita? Me duele la cabeza.

  Los dos hombres que estaban del otro a los lados de la puerta al escuchar el grito se enderezan (bueno más de lo que estaban) aquel grito me alarmó y mí también eso no podía ser nada bueno.

  Entraron otro par de hombres y se detuvieron cada uno en un lado de la habitación de manera sincronizada, detrás de ellos entraron tres hombres más que caminan con más naturalidad esas si parecían más normales, aunque no podía asegurarlo a ciencia cierta apenas sí podía ver, y necesitaba ver, parpadee más veces cob la esperanza de verlos mejor y de alguna forma funcionó.

  El más joven tendría de entre 23 o 24 años no más que eso, su cabello era castaño y sus ojos color miel oscuros creo, viste ropa elegante de época pero no demasiado extravagante, incluso tiene hasta una capa de color blanco, ¿Una capa?. Los otros dos, tienen armaduras como las que vi en mi alucinación, a su derecha un hombre de unos 47 años tal vez, de piel muy oscura parece afroamericano, tiene unos ojos resaltantes de color azul cristalino  y a su izquierda es el hombre rubio que conocí en el bosque, esto es una locura, nada de esto parece tener sentido ¿acaso la alucinación me ha seguido hasta aquí?.

  El chico me mide lentamente con su vista de pies a cabeza, tiene una mirada muy seca así que no sé qué puedo imaginar que es lo que realmente piensa pero esa mirada no me gusta.

-¿Quiénes son ustedes? –las voz me vuele a salir ronca pero al menos más alta está vez.

-Mi nombre es Safír Brachen –responde el más joven- futuro rey de Dacíl, él es Kéber, -señalando a él afroamericano.- comandante en caballería y él- refiriéndose al rubio- es Redai jefe de las tropas que cuidan este refugio.

  Perdón ¿Futuro rey de qué…? Estoy muy segura que escuché la palabra rey, rayos definitivamente la mente me está jugando una mala pasada otra vez. Cierro los ojos sintiendo otra vez ese estúpido malestar. No está pasando, esto no es real debe ser otra alucinación o un sueño, espero que sea lo segundo y si es así, entonces nunca estuve a punto de ahogarme ni nunca me secuestraron. Abro los ojos deseando de que ya no estuvieran aquí pero no, siguen ahí ¿Por qué demonios siguen ahí?.

  El chico me mira con el ceño fruncido parece pensativo, que mirada tan penetrante.

  Todo se ve muy real ¿Y si lo es? Otra vez vuelvo a sentir miedo.

  Tiro de nuevo mis brazos pero con más fuerza, el corazón comienza a moverse con más velocidad y miro a los lados buscando no sé qué.

-Cálmese está a salvo. –me dice el afroamericano.

-Por favor… déjenme ir, no le diré a nadie –suplico- por favor.

Los dos de más edad se miraron de reojo lo hicieron muy disimuladamente pero igual lo noté.

-No le haremos daño. –habla el rubio.

-¡¿Y porque demonios estoy atada?!

-Porqué tuvimos que tomar medidas. –me contesta el chico con tranquilidad.

-¡Qué! ¿De qué habla?

-De usted. –en la ironía de las ironías suelto una carcajada.

 Ok eso era lo último que esperaba escuchar ¿Acaso me está tomando del pelo?

<< Y así fue como el príncipe y yo nos conocimos, más adelante ese chico me lo consideraría una persona muy agradable, claro no lo sabía en aquel momento pues prácticamente nos conocimos en malos términos o mejor dicho debo decir en extraños términos.>>



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En el texto hay: #romance, #secretos, #mediaval

Editado: 26.03.2024

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