(Emily)
Los imponentes muros de Meirten sombrean la ciudad, las calles son de piedra y las casas de dos pisos hechas de madera, desde la gran puerta miro el movimiento que hay adentro, carretas, caballos y personas por todos lados cada quién yendo en una dirección diferente tomo con fuerza la bolsa de dinero que tengo colgando de una lado, no olvidaré lo que pasó cuando la señora Far me lo dio hace medio día atrás.
-gracias –le digo a la señora Far mirándome el par de zapatillas blancas que me ha regalado.
-por suerte para ti somos de la misma talla. –contesta desde la carreta.
-bueno hasta aquí la ha llevado el río señorita –comienza a decir Hiter- no lo olvide, la ciudad está a medio día de camino no tome ningún tipo de atajo para que no se pierda siga la carretera y no hable con extraños ¿Me entiende?
Asiento –estoy agradecida con ustedes.
La señora Far hace un ademán con la mano –no fue nada cariño espero que encuentres a tu tía –ojalá fuera tan sencillo- por cierto casi se me olvida, toma –estira el brazo ofreciéndome una pequeña bolsa de cuero.
-¿Qué es esto? –pregunto cogiendo la bolsa.
-un poco de dinero lo suficiente como para que puedas pagar la noche en una posada cuando hayas llegado estará declinando la tarde deberías pasar la noche en alguna parte no te preocupes por la cena eso entra en el pago, te doy el consejo que cuando llegues lo primero que deberías buscar es una habitación.
-no sé cómo agradecerles quiero poder recompensarles por todo lo que han hecho por mi.
-no se preocupe por eso –me contesta Hiter- pero como siempre digo. “Da de lo que han dado, has de lo que te han hecho, no olvides, el búmeran de la vida va y viene si das hoy no sabes con que la vida te sorprenderá mañana” No necesitas pagárnoslo la vida lo hará.
-mí señor esposo tiene razón además fue un placer Lady.
Esa palabra me dejó helada, Lady, esa palabra se usa para las personas de alto prestigio ¿Pero por qué la señora Far cree que soy una persona de alta sociedad? Nunca le he dado a entender nada, de eso estoy segura, entonces ¿Por qué? En ese momento recordé que en el refugio creían que lo era pero eso se debía a que… lo sabe, sabe que soy un Power Azul palidezco al pensar eso.
-no se preocupe –tranquiliza el señor Hiter- su secreto está a salvo con nosotros pero le pedimos que tenga mucho cuidado no todo el mundo lo verá de buena forma.
-visitanos cuando quieras todos en el pueblo nos conoce. –grita la señora Far cuando cuando se habían alejado.
Con la mano sobre la bolsa miro a la gente nadie parece estar prestándome atención, mejor así no quisiera que lo que me pasó con ellos me volviera a pasar, al menos ellos eran buenas personas.
El sol está escondiéndose detrás de los muros y aún así hay personas por todos lados mientras más camino hay más y más tiendas escucho todo tipos de ofertas desde pescado hasta tela en otra situación hubiera mirado con interés cada puesto muy diferente a lo que hago ahora que me dedico a mirar hacia abajo tratando de pasar desapercibida, debería preguntar por una posada pero también como puedo encontrar a él Alús quién sabe tal vez encuentre a alguien que lo sepa algo.
Pero fue una estupidez.
A la primera persona que le pregunté se rio en mi cara, él segundo me miró por un largo rato dio media vuelta y se fue cuando ya iba por el quinto el señor me dijo.
-niña no me hagas perder el tiempo, tengo cosas reales que hacer.
Que le pasa a esta gente actúa como si preguntara por unicornios, no creo que El Concejo estuviera loco como para salir a buscar una persona irreal, me miro la muñeca, al menos sé que está en el Bosque Oscuro debo conseguir un mapa.
Mirando alrededor veo a un muchacho sentado sobre unos sacos de harina soplando una flauta frente a una panadería.
-oye –el muchacho deja de tocar para mirarme- ¿Sabes de alguien que tenga un mapa?
-para qué. –me mira receloso, esta gente es muy antipática.
-necesito llegar a un lugar pero no sé exactamente donde estoy menos por dónde ir.
Me mantiene la mirada por unos segundos –y que gano yo.
Frunzo el ceño ¿En serio? ¿Para un favor? –no tengo nada.
-qué me dices de la bolsa de dinero que tienes ahí. -señalo con el dedo.
La aprieto –no es mía –miento.
Se encoje de hombros –no hay dinero no hay mapa –y sigue tocando.
Miro la bolsa la señora Far dijo que era lo suficiente para pasar una noche en una posada, con lo antipática que es la gente aquí seguro que porque falte una miseria no me dejarían entrar, tal vez pueda dormir bajo un árbol esta noche, no habrá diferencia he dormido bajo el cielo aproximadamente una semana y con el resto del dinero podría comprar algo de comida para el camino, abro la bolsa y está llena de cuadritos de cobre parecen cuadros de chocolate.
-te daré una de estas –muestro una.
-¿Eso? ¿Una cuadrilla de cobre? No me alcanza ni para una manzana.
No tengo idea de cuánto vale esto –entonces te daré cuatro cuadrillas –como lo llamas tú.
-que sean seis.
Hay trece en la bolsa –cinco.
-hecho. –se levanta toma un palo y comienza a trazar líneas en la harina esparcida en el suelo haciendo uno que otro árbol y montañas por lo que entiendo, en algunas partes hace iniciales. –listo. –dice al rato.
-¿Qué es esto?
-tu dijiste que querías ver un mapa te he hecho uno es lo mismo, ahora mí paga.
-espera, primero explícame tu mapa si no, no hay trato.
-bien, este punto es donde estas, Meirten –señala con el palo- aquí está el Paso del lobo, Copas Altas, Valle Seco, Alta Colina el lado este del país… los otros tres puntos son ciudades Piedra Roja, Leistar y la Capital Sitri.
Editado: 31.01.2026