Devuélveme A Mi Hija

CAPÍTULO 31: ADVERTENCIA

CAPÍTULO 31

ADVERTENCIA

Es difícil mantener una apariencia serena cuando dentro de ti se desata un verdadero terremoto. Sin embargo, reúno todas mis fuerzas para no explotar ahí mismo, para no gritarle que todo era una mentira, que yo jamás consentí entregar a mi hija y que, en realidad, me la arrebataron de la manera más vil.

—Entonces, ¿nunca conociste a la verdadera madre? —pregunto, fingiendo curiosidad mientras con esfuerzo contengo mi amargura.

—No —responde con un gesto de desagrado—. Mejor así, ¿no crees? ¿Quién querría conocer a una mujer capaz de abandonar a su propia hija? No debe ser una buena persona.

Siento un latigazo en el pecho al oírla juzgar tan apresuradamente a alguien de quien realmente no sabía nada, alguien que, en este caso, era yo. Pero debo seguir adelante con la conversación, porque la función aún no había acabado.

—¿Nunca te preguntaste cuáles fueron sus razones? ¿Qué historia tendría para contar? —inquiero, midiendo mis palabras para no despertar sospechas.

Alma da un sorbo a su copa y me lanza una mirada tranquila y llena de seguridad.

—Me basta con la versión de Oliver. Él jamás me mentiría y menos tratándose de nuestra hija —dice con un tono de convicción casi irritante—. De hecho, estoy agradecida por lo que hizo. Se movió rápido y rescató a la pequeña antes de que quedara atrapada en un centro de adopción o bajo la tutela del estado… ya sabes las cosas que pueden pasar en esos lugares. ¿Cuándo has visto alguien que salga bien de un sitio de esos? Ahora está donde debe estar: en casa, con nosotros. No estaría mejor en ningún otro lugar.

“¡Sí! ¡Claro que podía estar mejor! ¡Podría estar conmigo! —pienso, gritando en silencio pero manteniendo mi postura firme.

—¿Y el padre? —pregunto con cuidado—. ¿Él tampoco estuvo presente? Tal vez pudo reclamar la custodia...

Alma bufa con desdén antes de responder:

—¡Bah! Otro cualquiera más… Un miserable, un desgraciado, un vagabundo inútil como tantos otros por ahí. Seguro abandonó la madre en cuanto obtuvo lo que quiso.

Trago despacio, procesando la ironía de su comentario al recordar que acaba de describir perfectamente a Parker.

—Supongo que tienes razón —musito, ocultando toda la tensión que me invade—. Hay demasiados hombres así.

Ella rellena nuestras copas y por unos segundos reina el silencio entre nosotras. Después, como si hubiera estado reflexionando algo importante, se inclina hacia adelante y me habla más cerca.

—Mira… lo realmente importante es que ahora Tamy está con nosotros, haciéndonos la vida más feliz. Eso de Oliver regresar pronto es simplemente porque la extraña demasiado; no hay otra cosa que desee más en este mundo que estar con ella —afirmó con entusiasmo—. Que conste que le dije que está muy bien cuidada… le hablé de ti, ¿sabes? Le conté lo increíblemente buena niñera que has resultado ser.

De nuevo siento el frío sudor del miedo recorriendo mi cuerpo al imaginarme descubierta en cualquier instante.

—¿Le hablaste de mí? ¿Qué le dijiste? —pregunto intentando sonar despreocupada, aunque una parte de mí teme escuchar la respuesta.

—Le dije que te llamas Alice Moore, que eres competente, responsable y que tienes preparación; además mencioné cuánto ha conectado Tamy contigo —explica sonriente, como si se sintiera orgullosa de haberlo hecho.

Mi cuerpo se tensa todavía más, incapaz de articular palabra mientras mi mente da vueltas frenéticamente buscando alguna forma de mantenerme a salvo de lo inevitable. Alma parece percibirlo porque añade enseguida:

—Tranquila… no le dije nada sobre lo de tu licencia pendiente —comenta con aire cómplice antes de guiñarme un ojo y rematar con una sonrisa satisfecha, sellando el secreto entre nosotras que empezaba a pesar demasiado para mí.

Le agradezco y dejo la copa vacía sobre la mesa antes de levantarme.

—Es tarde y ya debo irme.

Alma, siempre atenta, se pone de pie también para acompañarme hasta la puerta. Su rostro delata que el cansancio del día comienza a hacer mella en ella, pero, aun así, no deja de notar mi semblante. Cuando estoy a punto de cruzar el umbral, me toma del brazo y me detiene con suavidad.

—¿Te pasa algo? —sus ojos ligeramente entrecerrados parecen buscar respuesta incluso antes de que las palabras se deslicen de mis labios.

—No, claro que no. ¿Por qué lo preguntas?

Ella suelta una risita nerviosa, un reflejo de su incomodidad.

—No sé… por un momento pensé que algo te había disgustado o entristecido. Quizás… bueno, olvídalo. Tienes tus propios asuntos y estás en tu derecho de guardártelos.

Alma es mucho más perspicaz de lo que parece a primera vista. Nada se le escapa, y estoy casi cierta de que pronto descubrirá lo que sucede realmente. Pero su interés me parece una oportunidad que no puedo desperdiciar.

—Es solo eso, todos tenemos nuestros asuntos —le respondo con un intento de sonrisa que no llega a completarse. Agradezco su preocupación.

—Está bien —me dice—. Vete tranquila, Allison. Ya habrá tiempo para hablar de tus cosas, si así lo decides.

Salgo con una extraña sensación en el pecho, como si cada paso que doy me acercara un poco más al borde de un precipicio. El camino que estoy siguiendo parece pavimentado por mí misma hacia ese abismo.

Al llegar a casa, el vacío me recibe. Solo Max está ahí para hacerme sentir un poco menos sola. Logan no está, algo inusual para estas horas. Es difícil no pensar que me está evitando. Lo lamento profundamente, sobre todo porque esta noche anhelo más que nunca tener a alguien con quien desahogarme.

Lo escucho llegar cuando ya estoy en cama, aunque permanecer bajo las sábanas no me resulta cómodo. Aún no me acostumbro a esta nueva habitación ni a pasar la noche lejos de él. Incapaz de conciliar el sueño, finalmente decido levantarme. Cuando salgo, lo encuentro caminando por el pasillo. Lleva la corbata floja y la camisa le cuelga medio desabotonada. No espera verme y el sobresalto que delata su rostro al cruzarnos casi me hace sonreír.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.