CAPÍTULO 45
DECLARACIÓN
Las cosas dieron un giro tan positivo que, en apenas unos días, recibí la noticia de que me entregarían a la niña de manera oficial. La emoción que sentí era tan inmensa que desde el momento en que desperté no pude dejar de sonreír ni un solo instante.
—¿Quieres que vaya contigo? —preguntó Logan, con un brillo en los ojos que reflejaba su propia ilusión. No pude evitar aceptar con entusiasmo su propuesta.
—¡Claro que sí! Nada de esto habría sido posible sin tu ayuda… —le confesé sintiendo un nudo de gratitud en el pecho.
Logan sacudió la cabeza con un gesto de desacuerdo.
—Te conozco demasiado bien como para creer eso. Sé que lo hubieras conseguido, aunque te hubiera llevado más tiempo o quizá te hubiera costado un poco más. Pero lo habrías hecho —dijo, clavando sus ojos en los míos.
Luego dio un par de pasos hacia mí, reduciendo la distancia, y continuó con una voz tranquila y firme.
—No quiero que subestimes lo que has logrado. Es verdad que estuve allí para ayudarte, pero fuiste tú quien tomó el riesgo, quien encontró la fuerza para seguir adelante, quien no se detuvo ante las caídas. Todo estaba en tu contra, los obstáculos parecían interminables, pero nunca salió de tu boca la palabra rendición. Muchas otras personas habrían abandonado la lucha. Pero tú, así no hubieras tenido un centavo, lo hubieras logrado. Porque a ti…a ti te movía el amor.
Me quedé en silencio, dejando que sus palabras llegaran a lo más profundo de mí. Logan siempre sabe exactamente qué decir, pero esta vez sus palabras me hicieron sentir como nunca. Creo que me sonrojé porque de golpe sentí un calor subiendo por mis mejillas; no estoy habituada a recibir este tipo de reconocimiento.
—Es momento de que veas lo valiosa que eres —prosiguió con firmeza—. Hubo alguien mezquino que intentó hacerte creer lo contrario, pero no debes dar crédito a esas palabras. Eso era solo un reflejo de él mismo, ¿entiendes?
Asentí suavemente con la cabeza, todavía encendida por la calidez de sus palabras y sintiendo cómo algo dentro de mí comenzaba a sanar.
Cuando creí que nada de lo que pudiera decirme superaría lo anterior, Logan todavía guardaba algo más profundo. Algo que logró estremecerme por completo.
—Tu valentía es una de las razones por las que me enamoré de ti...
El impacto de su confesión me dejó sin aliento. Instintivamente, di un paso atrás, como si la distancia pudiera ayudarme a asimilar lo que acababa de escuchar.
—¡Logan! —exclamé, sorprendida y desconcertada.
—Ya no quiero ocultarlo más. Al principio estaba confundido —dijo, pasando nerviosamente una mano por su cabello—. No entendía lo que me ocurría. Después preferí esperar a que resolvieras todo con tu hija; sentía que no era el momento adecuado para hablar de esto en medio del caos que estabas viviendo. Pero ahora nada me detiene, Allison. Estoy enamorado de ti.
Su declaración me dejó paralizada. Era cierto que en ocasiones había percibido algo diferente, pero siempre lo atribuía a malentendidos, a fantasías mías, o simplemente no quería pensar en ello. Ahora, cara a cara con su sinceridad, no sabía cómo manejar mis propios pensamientos. Sin resistirme, dejé que se acercara y que sus brazos fuertes y firmes me envolvieran en un abrazo que sentí reconfortante.
Nos quedamos muy juntos abrazados por un rato que me pareció sublime.
—Has estado muy callada. ¿Qué piensas de lo que te he dicho? —preguntó con suavidad mientras su cálido aliento rozaba mi piel, provocándome una extraña mezcla de calma y agitación.
—Es que… yo pensaba... no sé... —balbuceé, intentando encontrar las palabras en medio del torbellino de emociones.
—A ver… tienes algo en mente. Dime—insistió con calma.
Respiré hondo, reuniendo coraje para expresar las dudas que me habían rondado. No quería que estas inquietudes ensombrecieran el momento tan especial que estábamos viviendo.
—Es sobre esa chica… Tiffany. La que trabaja contigo, la que te llama a veces... ¿No tienes nada con ella? —pregunté, al fin desahogándome.
Logan echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada inesperada, sonora, como si mi pregunta hubiera sido lo más absurdo que había escuchado.
—¡Claro que no! —afirmó con total seguridad—. Es la administradora; es normal que tenga que consultarme cosas del trabajo.
Aun así, no podía evitar lo que sentía.
—Es que… siempre está muy sonriente contigo… además, es tan bonita —repliqué, intentando ocultar mi incomodidad.
Logan, con su habitual confianza, puso ambas manos sobre mis hombros y me miró directamente a los ojos. Ese brillo pícaro en su mirada bastó para desarmarme.
—¿Celosa de ella, Allison? —susurró, divertido.
—¡Por supuesto que no! —negué rápidamente, casi demasiado rápido.
Mi contundencia pareció no convencerle porque su expresión se tornó aún más intensa, inquisitiva. Y al final, con un suspiro de rendición, lo admití:
—Bueno… quizá un poco.
Con una sonrisa que parecía albergar el universo entero, Logan acortó la distancia entre nosotros y me regaló un beso. Era suave, dulce, lleno de una calidez indescriptible. Cada detalle transmitía algo más profundo. Luego se separó apenas unos centímetros, mirándome con toda sinceridad.
—Quiero que entiendas algo—empezó—. Nunca fui el mismo desde que te conocí. Esa propuesta indecente que te hice al principio… ahora me atormenta y me da vergüenza cada vez que lo pienso. Porque desde el primer momento en que te vi, me inquietaste y despertaste algo en mí que no supe manejar. Fue ruin aprovecharme de tu desesperación, y lo reconozco; me arrepiento profundamente por eso. Pero después de conocerte verdaderamente, después de ver a la mujer increíble que eres… ya no podía seguir adelante con ese plan absurdo. Por eso te pedí que salieras de mi habitación aquella vez. Porque algo en mí ya había cambiado… porque creo que ya estaba empezando a amarte y sabía que no podría mirarme al espejo si llegaba a tenerte a la fuerza.
#1045 en Novela romántica
#394 en Novela contemporánea
superacion decepcion empezar de nuevo, lucha entre familias, engaño y traicion
Editado: 07.03.2026