El pensamiento dicotómico es propio de los trastornos desarrollados en la personalidad, sustancialmente, con base en la depresión y el autoconcepto.
El ser humano, desde Aristóteles, ha clasificado lo que le rodea en categorías. No obstante, existen dos complementarias y contrapuestas entre sí: todo o nada, caliente o frío, blanco o negro… No puede ser gris, tampoco puede ser tibio. El término intermedio no cabe en lo que en esencia es una respuesta real; porque es sí o no, porque no hay medio embarazo, porque no hay medio amor...
Y, como algunos solo son capaces de ver las cosas bonitas y perfectas, otros solo ven la parte fea y deforme.
«Somos los antónimos de la fórmula vida. Somos la dicotomía».