"No te preocupes, Missiu", siseó Mía con una chispa de rebeldía regresando a sus ojos. "Si él quiere jugar a los novios perfectos, nosotros inventaremos nuestras propias reglas. Y esta vez, no seré la espectadora de nadie".
Mía bajó a la gata al suelo. Missiu Leguau estiró sus patas, oliendo el aire. Su objetivo estaba claro: los tacones de aguja de la acompañante de Julián y los bajos de su pantalón de sastre italiano.
"Ve, Missiu. Haz lo que mejor sabes hacer: diseña un desastre", ordenó Mía en voz baja.
La gata se deslizó entre las sombras de los invitados con una precisión letal. Mientras Julián presentaba a su acompañante a la abuela Juliette, Missiu Leguau se posicionó estratégicamente detrás de la modelo.
"Es un placer conocerla, señora Dubois ", decía la rubia con un acento forzado. "Julián me ha hablado mucho de esta familia... ¡AHHH!".
Un grito agudo rompió la elegancia del evento. Missiu Leguau no solo se había frotado contra sus piernas dejando una estela de pelos blancos sobre el vestido negro, sino que había decidido que el encaje de la falda era el lugar perfecto para afilarse las uñas.
"¡Oh, Dios mío! ¡Ese animal me está atacando!", exclamó la mujer, saltando hacia atrás y tropezando con una bandeja de canapés que pasaba por allí.
Julián reaccionó rápido, atrapando a su novia antes de que cayera al suelo, pero el daño estaba hecho: un canapé de mousse de salmón ahora decoraba el hombro de su americana y la modelo tenía un enganchón del tamaño de una moneda en su vestido de alta costura.
Mía salió de detrás de la columna con la mejor de sus sonrisas falsas, caminando con una elegancia que hizo que varios invitados se giraran.
"¡Vaya! ¡Qué torpeza la mía! Missiu es un poco selectiva con las visitas", dijo Mía, acercándose y recogiendo a la gata, que ronroneaba satisfecha. "Julián, qué sorpresa. No sabía que traías... compañía tan frágil".
Julián miró a Mía, luego a la mancha de salmón en su hombro y finalmente a la gata. Una sonrisa lenta y peligrosa apareció en su rostro. Sabía perfectamente que aquello no había sido un accidente.
"Mía. Estás radiante", dijo Julián, ignorando las quejas de su novia. "Veo que tú y tu gata seguís siendo un equipo de demolición. Me gustaría que conocieras a Elena. Elena, esta es Mía, la hermana de Leo. Es diseñadora... aunque hoy parece más interesada en el sabotaje textil".
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Editado: 12.03.2026