Diseñando el Desastres

Tensión a 2.000 Grados

Pasaron veinte minutos. Luego cuarenta. El calor en la cabina pequeña empezaba a subir, y el silencio solo era interrumpido por el sonido de la lluvia golpeando el exterior del edificio.

—¿Te vas a quedar ahí parado como una estatua de mármol o vas a admitir que tienes miedo de que Bianca no esté aquí para decirte qué guion seguir? —soltó Mía, su sarcasmo volviéndose más filoso con el encierro.

Julián dejó el teléfono y se giró hacia ella. La luz roja le daba un aspecto peligroso. —No tengo miedo de nada, Mía. Lo que tengo es un cansancio infinito de que creas más en las mentiras de una mujer despechada que en lo que sentiste cuando te besé.

—¡Yo no sentí nada! —mintió ella, aunque su corazón latía tan fuerte que temía que él lo escuchara—. Solo sentí que eres un excelente actor. Deberías dejar la arquitectura y mudarte a Hollywood.

Julián dio dos pasos largos, acorralándola contra la pared de metal. Estaba tan cerca que Mía podía sentir el calor de su cuerpo. —¿Ah, sí? ¿Entonces por qué estás temblando, Mía? ¿Es por el "guion" o es porque te mueres de ganas de que vuelva a cometer un "error estructural"?

—Eres un imbécil, Sterling —susurró ella, aunque no se apartó.

—Soy un imbécil que no sabe cómo decirte que Bianca es solo un contrato sin que te rías de mí —confesó él, su voz rompiéndose un poco—. Y soy un imbécil que daría toda esta maldita mansión por volver a la noche de la fuente y no soltarte.

Mía lo miró, buscando la burla, pero solo encontró una desesperación real. Estaba a punto de decir algo cuando, de repente, la voz de Luka sonó por el intercomunicador del ascensor.

—Sujetos Mía y Julián, mi escáner de calor indica que la temperatura en la cabina ha subido dos grados debido a su proximidad física. Papá está buscando la llave manual, pero les sugiero que aprovechen este tiempo para resolver sus variables conflictivas. Julián, no arruines el momento con un comentario sobre vigas.

Mía estalló en una risa nerviosa. —¡Luka! ¡Sácanos de aquí ahora mismo!

—Negativo, tía. Papá dice que esto es "bueno para su comunicación". Missiu Leguau está vigilando la palanca de seguridad. Tienen aproximadamente ocho minutos antes de que el generador se reinicie. Cambio y fuera.

Mía volvió a mirar a Julián. La tensión romántica era tan espesa que se podía cortar con un pincel. —Parece que mi sobrino ha decidido que somos su nuevo experimento de laboratorio.

—Luka siempre ha sido más listo que yo —admitió Julián, acortando el último centímetro de distancia—. ¿Me vas a perdonar, Mía? ¿O tengo que esperar a que los trillizos también vengan a darnos lecciones de moral?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.