Mientras Paz y Oliver intercambiaban insultos que hacían que el barman quisiera esconderse, Marcus Vane y Bianca se preparaban para su gran momento. Marcus subió al podio, listo para presentar su "innovadora" propuesta para la expansión, la cual había robado del servidor de Julián (o eso creía él).
—Damas y caballeros —anunció Marcus con suficiencia—, presento una visión de futuro que dejará a Selene Global en el pasado.
Bianca miraba a Mía desde la primera fila, lanzándole una mirada de "estás acabada". Julián y Mía estaban al fondo del salón, tomados de la mano por pura tensión.
—Luka, dime qué hiciste algo —susurró Julián por el auricular oculto.
—Procesando humillación pública en 3, 2, 1... —respondió la voz del niño desde el centro de control improvisado en su habitación.
Marcus presionó el control remoto de la pantalla gigante. Pero en lugar de los planos estructurales, apareció el Retrato de Julián que Mía había pintado, con la intervención artística de Jazmín.
Toda la alta sociedad de Ginebra vio a Julián Sterling, el arquitecto más respetado de Europa, con nariz de payaso roja, orejas de conejo verdes y flores fluorescentes alrededor de su cabeza.
—¿Qué es esto? —gritó Marcus, intentando cambiar la diapositiva.
La siguiente imagen era una grabación de audio que empezó a tronar por los altavoces. Era la voz de Bianca y Marcus en el café oscuro: "Si me consigues los planos antes de la gala, Julián quedará como un plagiador".
El silencio que siguió fue sepulcral, roto solo por la risa estrepitosa de Paz desde la barra.
—¡Es un concepto postmodernista, Marcus! —gritó Paz—. Se llama "La caída de los idiotas". ¡Muy vanguardista!
Oliver, al lado de ella, no pudo evitar soltar una carcajada, aunque intentó mantener la compostura. —Tengo que admitirlo, Valente. Tus aliados pequeños son más letales que mi equipo de litigación.
Bianca intentó escabullirse, pero Juliette se interpuso en su camino con la calma de una reina que está a punto de ordenar una ejecución.
—Señorita Bianca —dijo Juliette, su voz suave pero helada—, mi nieta Jazmín dibuja mucho mejor que sus planes de traición. Le sugiero que salga de mi propiedad antes de que Missiu Leguau decida que su vestido es su nuevo rascador.
Mía miró a Julián, que seguía procesando su imagen con orejas de conejo proyectada para todo el mundo.
—Sterling... lo de la nariz de payaso fue un accidente de Jazmín —susurró Mía, roja de vergüenza.
Julián se giró hacia ella y, para su sorpresa, estaba sonriendo. —Mía, si me pintaste así, significa que pasaste mucho tiempo mirando mi cara. Me quedo con las orejas de conejo si eso significa que el retrato es mío. Pero ahora... tenemos un abogado que insultar y una gata que premiar.
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Editado: 12.03.2026