Diseñando el Desastres

Café, Insultos y un Plan de Fuga

La fiesta continuó con Bianca y Marcus siendo escoltados fuera por la seguridad de Selene Global. Oliver y Paz, sin embargo, se habían movido a una mesa apartada, donde seguían compitiendo por quién era más ácido.

—¿Sabes qué, Thorne? —dijo Paz, cruzándose de piernas—. Si fueras un poco menos insoportable, podrías ser casi tolerable.

—Y si tú fueras un poco menos ruidosa, Paz, el resto del mundo podría escuchar sus propios pensamientos —respondió Oliver, inclinándose hacia ella—. Pero admito que el caos te sienta bien. Ayuda a disimular tu falta de organización.

—¿Falta de organización? ¡Yo soy la que organizó el hackeo de Luka! —protestó Paz.

—Luka lo organizó. Tú solo aportaste el transporte y el vino —corrigió Oliver con una sonrisa de medio lado que, muy a pesar de Paz, era bastante atractiva—. Julián y Mía están en problemas, ¿sabes? Leo va a querer una boda en cuanto vea ese cuadro.

—¡Ni lo sueñes! —dijo Paz—. Mía no se va a casar con un tipo que se ve tan bien con orejas de conejo. Sería un desperdicio de genes.

Juliette no aceptaba un "no" por respuesta. Según ella, la imagen de la empresa necesitaba que la familia se viera "unida y relajada" tras el escándalo de las orejas de conejo. Así que ahí estaban todos, frente a una flota de camionetas negras, listos para subir a un chalet a 2.000 metros de altura.

—¿Por qué tengo que compartir vehículo con el "Señor de las Leyes"? —protestó Paz, señalando a Oliver, que estaba guardando una maleta de cuero impecable mientras revisaba su reloj de lujo.

—Porque Leo y Valeria necesitan las otras dos camionetas para los trillizos, el arsenal de pañales, y para Luka y a Jazmín —respondió Mía, intentando meter su caballete entre una montaña de abrigos de piel—. Además, así nos dejan a Julián y a mí un poco de espacio.

—Espacio que vas a usar para ignorarlo profesionalmente, supongo —murmuró Oliver con una sonrisa cínica—. Paz, si entras en mi coche, la regla es: nada de música pop, nada de chismes sobre modelos y, por favor, intenta no respirar con tanto entusiasmo. Me desconcentras.

Paz le dedicó una sonrisa letal. —Ollie, si crees que voy a viajar en silencio, es que el aire de la montaña ya te afectó el cerebro. Voy a cantar todo el camino solo para ver cómo se te rompe esa fachada de estatua de mármol.




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