Diseñando el Desastres

La Línea en la Arena (o en el Edredón)

La primera noche en el chalet comenzó con un silencio tenso, solo roto por el crujido de la madera y los gritos lejanos de Leo intentando convencer a Mateo de que el pijama de oso no era para salir a cazar lobos.

En la habitación 3, Mía sacó un rollo de cinta de embalar de su maleta de arte. Con una precisión quirúrgica, trazó una línea divisoria perfecta sobre la cama king-size.

—A la izquierda: Territorio Ferrer. Prohibido el paso de arquitectos, egos desmedidos y cualquier aroma que huela a Sterling —sentenció Mía, señalando su lado—. A la derecha: Tu zona de desastre.

Julián se quitó el reloj y la observó con una sonrisa ladeada, esa que Mía odiaba porque la hacía dudar de su propia cordura. —Es una estructura interesante, Mía. Pero tiene un fallo de diseño: el lado del baño está en mi territorio. ¿Vas a pedirme permiso de construcción cada vez que quieras lavarte la cara?

Mía se quedó congelada. Miró el baño, luego la cinta. —Usaré el de los niños —respondió con dignidad, aunque sabía que el baño de los niños ahora mismo era una zona de guerra de patitos de goma y espuma.

Mientras tanto, en la habitación de al lado, Paz y Oliver estaban en una fase mucho más ruidosa.

—¡Thorne, si vuelves a poner tus mocasines de tres mil dólares sobre mi maleta, te juro que los uso como leña! —gritó Paz.

—Valente, este es el lado de la habitación que me corresponde por derecho de antigüedad y coeficiente intelectual —respondió Oliver, abriendo su laptop tranquilamente—. Además, estoy trabajando en una demanda. Intenta ser un ser humano civilizado por una vez.

—¿Civilizado? ¡Te voy a dar civilización! —Paz se lanzó sobre la cama y empezó a leer en voz alta un código penal con voz de locutora de radio erótica—. "Artículo 125: El que mediante engaño... atraiga a una persona..." ¡A ver si así te concentras, Ollie!

Oliver cerró la laptop de golpe, su paciencia pendiendo de un hilo. —Si no te callas ahora mismo, voy a demostrarte por qué soy el mejor negociador de Suiza... y no te va a gustar el acuerdo al que lleguemos.




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