Diseñando el Desastres

El Código Estructural de los Besos

En el despacho de la mansión, tras la tormenta mediática de Bianca, el silencio era la norma. Julián estaba inclinado sobre un plano de sección, pero no estaba mirando las vigas. Estaba mirando a Mía, que pintaba un detalle en una maqueta a escala.

—Mía... —susurró Julián, asegurándose de que la puerta estuviera cerrada—. El coeficiente de resistencia de mi paciencia ha llegado a cero.

Mía dejó el pincel, lo miró con su habitual ceja levantada y esa sonrisa sarcástica que usaba de escudo. —Sterling, ¿estás intentando decirme que quieres una revisión de obra o es que el pegamento de la maqueta te está mareando?

Julián no respondió con palabras. Se acercó, la tomó de la cintura y la atrajo hacia él detrás de un panel de yeso de dos metros. El beso fue rápido, intenso y cargado de la adrenalina de saber que Leo o Juliette podían entrar en cualquier momento.

—Si nos atrapan, te juro que diré que estabas intentando reanimarme —susurró Mía contra sus labios, su sarcasmo flaqueando por un segundo.

—Y yo diré que fue un experimento de ergonomía —respondió él con una sonrisa triunfal.

Se separaron justo a tiempo. Segundos después, la puerta se abrió de par en par.

En el pasillo, Paz y Oliver estaban apostados como dos espías de película de bajo presupuesto. Habían visto a Julián cerrar la puerta y a Mía entrar cinco minutos antes.

—¿Viste eso, Thorne? —susurró Paz, ocultándose detrás de una armadura decorativa—. Esa no es la cara de "estamos discutiendo el presupuesto" que tiene Mía. Está demasiado... despeinada.

—Coincido, Valente —respondió Oliver, ajustándose los puños de la camisa—. El lenguaje corporal de Julián ha pasado de "arquitecto arrogante" a "adolescente con hormonas en cortocircuito". Si esos dos empiezan una relación, la dinámica del proyecto se irá al traste. Y no pienso permitir que mi mejor amigo pierda el enfoque por una mujer que usa pintura como maquillaje de guerra.

—¡Oye! —Paz lo golpeó en el brazo—. Mía es demasiado buena para él. Julián se aburrirá en dos semanas y le romperá el corazón. Tenemos que detener esta catástrofe antes de que Selene Global se convierta en un set de telenovela.

—Por una vez, estamos de acuerdo —sentenció Oliver—. Necesitamos una estrategia de disuasión. Un sabotaje preventivo.




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