Mientras tanto, en el bufete, el aire acondicionado parecía no dar abasto. Oliver y Paz habían sido asignados por Juliette para defender a Selene Global de una demanda interpuesta por un antiguo socio. Estaban rodeados de montañas de documentos, café frío y una tensión que se podía palpar.
—Thorne, si vuelves a corregirme el uso del subjuntivo en este párrafo, te juro que te engrampo la lengua al escritorio —amenazó Paz, tirándole un clip.
—Valente, el derecho es precisión. Si no eres precisa con las palabras, ¿cómo esperas serlo con... otras cosas? —respondió Oliver, levantándose de su silla y rodeando la mesa.
—¿Insinúas que anoche no fui precisa? —Paz arqueó una ceja, desafiante—. Porque recuerdo perfectamente que mi "ejecución" fue impecable.
Oliver se detuvo justo detrás de ella, colocando sus manos sobre los hombros de Paz. El contacto hizo que ambos se tensaran. —Tu ejecución fue... disruptiva. Alteraste el orden público de mis sentidos. Y ahora, este caso de "Propiedad Intelectual" me parece mucho menos interesante que el caso de "Cómo quitarte esa blusa sin usar las manos".
—Eso sería una violación de las normas de la oficina, abogado —susurró Paz, dándose la vuelta para quedar frente a él—. Pero como eres tú quien dicta las leyes aquí... supongo que puedes concederme un indulto.
El trabajo legal se detuvo por completo. Una vez más, la oficina de Oliver Thorne se convirtió en el escenario de una "renegociación de contrato" extremadamente física, pasional y muy poco profesional.
Mientras Oliver y Paz "revisaban cláusulas" en la oficina, Bianca intentó su jugada maestra. Usando un juguete con puntero láser desde fuera de la verja de la mansión, intentó atraer a Missiu Leguau hacia ella.
—Ven aquí, gatita... ven con mamá Bianca —susurró la modelo.
Missiu, que estaba sentada en el alféizar de la ventana, miró el punto rojo en el suelo. Bostezó con desprecio, se arregló el collar y, en lugar de bajar, presionó con su pata el botón de "Alerta de Intruso" que Luka había instalado cerca de su rincón favorito.
¡WEE-OOO! ¡WEE-OOO!
En segundos, las luces de seguridad iluminaron a Bianca y Enzo como si estuvieran en un escenario.
—¡Corre, Enzo! —gritó Bianca.
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Editado: 02.04.2026