Diseñando el Desastres

El Robo Fallido y la Huida de Bianca

En el jardín, Bianca creía que finalmente tenía el control. Había logrado entrar por una ventana lateral que Missiu le había "dejado" abierta. Estaba frente a la caja fuerte de Julián, intentando recordar la combinación que una vez vio mientras él dormía.

—Casi lo tengo... —susurró Bianca.

En ese momento, las luces se encendieron. Missiu Leguau estaba sentada sobre la caja fuerte, mirándola con una cámara GoPro minúscula en su collar.

¡Click! —Hizo la cámara.

—¿Buscabas algo, Bianca? —preguntó la voz de Juliette por el altavoz de la habitación.

Bianca saltó del susto, activando por error el sistema de seguridad que Paz había modificado. En lugar de una alarma sonora, la habitación se llenó de un spray de color rosa neón permanente (diseñado por Mía para marcar a intrusos).

—¡Mi pelo! ¡Mi piel! —gritó Bianca, ahora convertida en una estatua rosa brillante.

—Es un nuevo diseño, Bianca —dijo Mía, entrando en la habitación con Julián del brazo—. Se llama "El Color de la Traición". Te queda divino para la foto de la ficha policial que Oliver está redactando ahora mismo... bueno, en cuanto termine de vestirse.

Al final de la noche, después de que la policía se llevara a una Bianca fucsia y a un Enzo Mancini que juraba que él solo pasaba por ahí para pedir indicaciones, la familia se reunió en la biblioteca.

Juliette sacó el diario que Mía y Julián habían encontrado. —Es cierto —dijo la abuela, mirando a Leo y Mía—. Selene Global, si bien fue creada años atrás antes de conocer a Luna, la empresa se reafirmó cuando nació de la alianza entre Luna y yo. Ella puso el arte y el alma; yo puse la estructura y el acero. Nunca fue de un hombre y nunca lo será de un extraño. Bianca nunca tuvo poder porque no entendía que esta empresa no se basa en acciones, sino en sangre y lealtad.

Leo miró a Oliver, que todavía evitaba el contacto visual. —Está bien, Oliver. El "análisis profundo" con Paz está perdonado... pero si vuelves a usar el escritorio para tus juicios orales, te cobraré alquiler.

Paz le guiñó un ojo a Oliver, quien por fin soltó una carcajada. Julián rodeó a Mía con su brazo.

—Bueno —dijo Julián—, ahora que la villana es una mancha rosa en la historia y el secreto ha salido a la luz... ¿alguien quiere ayudarme a diseñar la habitación de invitados para el próximo desastre?




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