Al volver a Suiza, la atmósfera era gélida. Bianca no se había rendido; había contratado a "Los Gemelos de Hierro", dos abogados agresivos que habían prometido destruir la reputación de los Ferrer a cambio de una comisión millonaria.
—Oliver, estamos en problemas —dijo Leo, caminando de un lado a otro en la sala de juntas—. Esos tipos son tiburones. Quieren alegar que Bianca fue coaccionada y que Selene Global es un entorno laboral tóxico.
—Necesitamos un refuerzo —sentenció Oliver, ajustándose los puños de la camisa—. Alguien que conozca las leyes, pero que también tenga el apellido Ferrer para que este caso sea personal.
La puerta de la sala se abrió y entró un hombre joven, con una elegancia que rivalizaba con la de Julián, pero con una mirada penetrante que recordaba a la de Juliette. Era Ethan Ferrer, el hermano menor de Leo y Mía.
—He oído que mi hermana tiene problemas con una modelo fucsia y que Oliver necesita a alguien que realmente sepa ganar un juicio sin despeinarse —dijo Ethan, dejando su maletín de cuero sobre la mesa.
El juicio comenzó en el Palacio de Justicia de Ginebra. Los abogados de Bianca, dos hombres idénticos con sonrisas de plástico, intentaron su primera estocada.
—Su Señoría —dijo el primer abogado—, mi cliente fue víctima de un entorno de trabajo hostil. Se le tiñó la piel de rosa, se le acosó con animales domésticos entrenados para el espionaje y fue humillada públicamente por el señor Sterling y la señorita Ferrer.
Ethan se levantó lentamente, ajustándose un solo botón de su chaqueta. No miró al juez, miró directamente a los abogados de Bianca.
—Es fascinante su capacidad para la ficción, colega —dijo Ethan, su voz era como seda sobre acero—. Pero en Selene Global nos movemos por hechos. El "tinte rosa" fue un sistema de seguridad activado por un intento de robo. Y sobre el "espionaje felino"... bueno, si su cliente se siente intimidada por una gata de tres kilos, quizás el problema no es legal, sino psiquiátrico.
La sala soltó una risa contenida. Paz, sentada en la primera fila, le susurró a Mía: —Tu hermano es aterrador. Me encanta.
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Editado: 02.04.2026