Diseñando el Desastres

El Jaque Mate de Ethan y Oliver

Mientras el juicio avanzaba, Ethan y Oliver trabajaban como una máquina perfectamente engrasada. Oliver se encargaba de la jurisprudencia técnica, mientras Ethan desmantelaba a los testigos de Bianca con un sarcasmo tan fino que las víctimas ni siquiera se daban cuenta de que las estaban destruyendo hasta que era tarde.

—Dígame, señorita Bianca —dijo Ethan durante el interrogatorio—, ¿este "contrato de exclusividad" que dice tener con Julián Sterling fue firmado antes o después de que intentara vaciar las cuentas de la empresa desde una suite en Saint-Tropez?

—¡Eso es mentira! —gritó Bianca, perdiendo los papeles—. ¡Yo solo quería lo que me corresponde!

—Lo que le corresponde —intervino Oliver, levantándose con una carpeta— es una celda con vistas al muro, no una oficina en Selene Global. Aquí tenemos los registros de IP que nuestro analista, Luka Ferrer, rastreó. La señal sale de su propio dispositivo personal.

Los "Gemelos de Hierro" se miraron entre ellos. Sabían que habían perdido. Ethan se inclinó hacia Bianca y le susurró lo suficientemente alto para que el micrófono lo captara: —Un consejo gratuito, Bianca: nunca intentes robarle a una familia que tiene más abogados que amigos.

Al terminar la sesión (con Bianca bajo custodia preventiva y sus abogados huyendo del edificio), la familia se reunió en la mansión.

—Ethan, has estado brillante —dijo Juliette, ofreciéndole una copa de su mejor vino—. Luna estaría orgullosa de ver cómo defiendes el legado.

—Solo hago mi trabajo, abuela —respondió Ethan, aunque sus ojos se desviaron hacia Paz. Luego miró a Oliver. —Por cierto, Oliver, he visto las fotos de la playa nudista que Luka interceptó antes de que llegaran a la red. Tienes buena forma física para ser un hombre de leyes, pero te recomiendo un sastre que te haga trajes de baño más... opacos.

Oliver se puso rojo, y Julián soltó una carcajada que casi hace que se atragante con el canapé.

—No te rías, Sterling —le espetó Ethan—. Tú también estabas en las fotos. Parecías un espantapájaros de diseño intentando cubrirte con un sombrero de paja.

Mía abrazó a sus dos hermanos, Leo, a Ethan, y a Julián. —Bueno, ahora que el equipo legal está completo y la villana está fuera de juego... ¿podemos volver a ser una familia normal?

—¿Normal? —rio Paz—. Con un hacker de siete años, una gata espía, tres hermanos Ferrer y un arquitecto con complejo de Adonis... lo más normal que nos va a pasar es que la boda sea un incidente internacional.




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