Oliver no pudo contenerse. Mientras Ethan y Isabella discutían sobre criptomonedas, Oliver sacó su teléfono y le envió un mensaje rápido a Luka (quien oficialmente ya era el jefe de inteligencia de la familia desde su habitación).
"Luka: Identifica a Isabella Rossi. Cena en el Grand Hotel. Sospecha de espionaje industrial ligado a los socios de Bianca."
Dos minutos después, el teléfono de Oliver vibró bajo la mesa.
"Tío Oliver: Isabella Rossi no existe. El reconocimiento facial arroja una coincidencia del 98% con Sandra Volkova, una 'recuperadora de activos' independiente contratada por el inversor fantasma de Bianca. Cuidado: tiene un micrófono en su broche de oro."
Oliver miró a Paz, luego a Ethan. Ethan, que parecía estar cayendo en los encantos de la mujer, de repente se inclinó hacia ella y le ajustó el broche de la solapa con una sonrisa gélida.
—Es un broche precioso, Isabella —dijo Ethan, su voz bajando a un tono peligroso—. Pero creo que la batería de la frecuencia de 2.4 GHz se está agotando. ¿Quieres que llamemos al servicio técnico o prefieres confesar para quién trabajas antes de que Oliver te cite todas las leyes de espionaje del país?
La mesa se quedó en un silencio sepulcral. Isabella (o Sandra) intentó levantarse, pero Leo, que había estado vigilando la entrada desde que llegaron, puso una mano firme sobre su hombro.
—No tan rápido, "amiga" —dijo Leo con una sonrisa de satisfacción—. Mi sistema de seguridad física puede que sea antiguo para Ethan, pero mis manos siguen siendo muy buenas deteniendo a la gente que intenta engañar a mi familia.
Mía sacó su cuaderno de bocetos y empezó a dibujar la cara de pánico de la mujer. —Esto se va a llamar "El fracaso de una infiltrada". Gracias por la inspiración, Sandra.
Paz estaba mortificada. —¡Ethan, lo siento! ¡Pensé que era la Isabella de la universidad! No la veía hace diez años...
—No te preocupes, Paz —dijo Ethan, volviendo a su expresión de absoluta calma mientras entregaba el broche-micrófono a Oliver—. Me ha servido para demostrarle a Leo que sus muros no sirven de nada si dejas que el enemigo se siente a cenar contigo. Y a Oliver... buen trabajo, colega. Parece que después de todo, sí haces buena pareja con la impulsiva de Paz.
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Editado: 02.04.2026