Diseñando el Desastres

El Desastre del "Hormigón Vivo"

De vuelta en el laboratorio de pruebas de la mansión, Julián y Ethan intentaban analizar una muestra del material que el Inversor Fantasma pretendía usar para hundir a Selene Global. Era un polímero "inteligente" que prometía autorrepararse.

—Si esto funciona, Julián, tus estructuras serán eternas —dijo Ethan, vertiendo un catalizador en la mezcla.

—No me gusta la viscosidad que tiene, Ethan. Parece... vivo —advirtió Julián.

No terminaron de hablar cuando el material reaccionó violentamente al catalizador de Ethan. En lugar de endurecerse, empezó a expandirse de forma exponencial. En cuestión de minutos, una masa gris y elástica empezó a trepar por las paredes del laboratorio, saliendo por las ventanas y cubriendo las estatuas del jardín de Juliette.

—¡Ethan! ¡Está consumiendo el cenador! —gritó Leo, llegando con una manguera de alta presión—. ¡Te dije que tus algoritmos no podían controlar la física!

—¡Es un error en la cadena de polímeros! —respondió Ethan, tecleando furiosamente en su tablet para buscar un neutralizador—. ¡Julián, busca el ácido acético en el almacén!

Tuvieron que intervenir Mía y Paz con extintores químicos mientras Missiu Leguau observaba la masa gris desde lo alto de un árbol con profunda desaprobación. El jardín terminó pareciendo el set de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, y Juliette les prohibió a los tres hombres entrar en la cocina durante una semana.

Días después, la famosa arquitecta Sloane Vance, conocida por su estilo agresivo y por ser la principal competencia de Julián, llegó a Ginebra para intentar una "fusión" de intereses. Sloane era hermosa, inteligente y estaba acostumbrada a obtener lo que quería.

En la cena de negocios, Sloane fijó sus ojos en Ethan. —Sr. Ferrer —dijo ella, inclinándose hacia él—, he oído que usted es el cerebro detrás de la nueva muralla digital de Selene Global. Me vendría bien un hombre con su... capacidad de penetración en sistemas complejos.

Julián soltó una carcajada nerviosa, esperando que Ethan cayera ante el evidente coqueteo. Pero Ethan ni siquiera parpadeó.

—Señorita Vance —respondió Ethan, cortando su carne con una precisión milimétrica—, su propuesta de fusión tiene 14 vacíos legales y su arquitectura carece de integridad estructural. Si busca "penetración en sistemas", le sugiero que contrate a un consultor junior. Yo solo me ocupo de activos que valgan mi tiempo. Y usted... es una pasivo depreciándose.

Sloane se quedó con la boca abierta, humillada frente a todos. Julián le dio un codazo a Ethan por debajo de la mesa. —Eso ha sido la forma más brutal de rechazar a alguien que he visto en mi vida. Estaba muerta por ti.

—No tengo tiempo para distracciones estéticas, Julián —sentenció Ethan—. Tengo un imperio que proteger y una hermana que casar, aunque todavía no entiendo por qué eligió a un arquitecto que casi deja que el jardín sea devorado por cemento inteligente. –¡Hey ese no fui yo, fueron ustedes!




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