Diseñando el Desastres

La Decisión Suicida

—¿Qué pretendes hacer, Ethan? —preguntó Julián, sintiendo que el peso del imperio Ferrer caía sobre sus hombros.

—Voy a dejar que crean que ganaron —respondió Ethan con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Vamos a seguir con la expansión. Vamos a dejar que el Ministro firme. Y mientras ellos celebran su victoria, yo usaré el acceso que el abuelo Benicio dejó en el sistema Helios para vaciar sus secretos en la red global. Pero para eso, necesito que tú diseñes algo en el edificio... algo que no esté en los planos oficiales.

—¿Una caja de Faraday? —Adivinó Julián, entendiendo el lenguaje de su cuñado.

—Un nodo físico de transmisión oculto en la estructura del atrio principal. Si logramos conectarnos allí el día de la inauguración, habremos decapitado al Sindicato.

Julián suspiró, mirando hacia la puerta donde se oían las risas de Mía y Paz planeando la decoración de la fiesta. —Estamos locos, Ethan. Realmente necesitamos esa terapia.

—Probablemente —dijo Ethan, cerrando su portátil—. Pero prefiero estar loco y libre que cuerdo y bajo el mando de esos tipos. Por cierto, ni una palabra a Oliver. Es un hombre de leyes, y lo que vamos a hacer es... bueno, técnicamente traición a la patria.

El rediseño del atrio principal de la expansión se convirtió en el proyecto más estresante de la carrera de Julián. Necesitaba incorporar el nodo de transmisión secreto de Ethan sin levantar sospechas, especialmente de Leo, que supervisaba cada tornillo.

—Julián, este muro falso de cristal templado parece... inútil —dijo Leo, golpeando la pared con su nudillo—. ¿Por qué ponerlo detrás de la cascada decorativa? Es un desperdicio de espacio y un costo innecesario.

—Es por la acústica, Leo —improvisó Julián, sudando frío—. La cascada es para el feng shui y el muro ayuda a que el sonido no rebote. Es arte, hermano. No intentes entenderlo con tu lógica de seguridad perimetral.

Mientras Julián desviaba la atención de Leo, Ethan instalaba microcables de fibra óptica y dispositivos de transmisión en el interior del muro falso. El día de la inspección del Ministro, Ethan tuvo que camuflar el equipo bajo la apariencia de un "sistema de iluminación inteligente" de última generación.

—Es impresionante, Sr. Ferrer —dijo el Ministro, sin sospechar nada, mientras tocaba la superficie del muro—. Este cristal parece casi... invisible.

—Esa es la idea, Ministro —respondió Ethan con una sonrisa gélida—. La verdadera seguridad, como el verdadero poder, es aquello que no se ve.




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