Diseñando el Desastres

El Atrio del Engaño

Mientras tanto, en la construcción, la tensión entre los que sabían era insoportable. Julián estaba terminando de sellar el panel de cristal donde Ethan había ocultado el nodo.

—¿Está seguro de esto, Ethan? —susurró Julián, mirando de reojo a Leo, que estaba al otro lado del atrio revisando los extintores—. Si Oliver se entera de que usamos su red de servidores para esto...

—Oliver no se enterará —respondió Ethan, sin levantar la vista de su tablet—. He creado un túnel de datos que parece un error de latencia del sistema de aire acondicionado. Para Oliver, solo será un ventilador funcionando mal.

De repente, Mía apareció por el pasillo, observándolos con los brazos cruzados. Su mirada pasaba de los cables que Ethan intentaba esconder al rostro sudoroso de Julián.

—¿Desde cuándo les interesa tanto el sistema de refrigeración del atrio? —preguntó Mía, su voz goteando sospecha—. Julián, tienes esa cara que pones cuando Jazmín te pide un helado antes de cenar y tú dices que no mientras le escondes el cucurucho.

—¡Mía! —exclamó Julián, sobresaltado—. Solo... verificando que el cristal no vibre con el flujo de aire. Ethan me está ayudando con la... parte técnica.

Ethan cerró la tablet de golpe. —Mía, tu hermano Leo necesita ayuda con las cámaras del ala norte. Ve a buscarlo, nosotros ya terminamos aquí.

Mía no se movió. Los miró a ambos con una intensidad artística que desnudaba cualquier mentira. —Sigan jugando a los espías si quieren. Pero si este edificio explota o si terminan en la cárcel, no esperen que les lleve limones para el té.

La noche anterior a la inauguración, la familia se reunió en la mansión para una cena "tranquila". Juliette presidía la mesa, ajena a las tres tramas que se cruzaban bajo su techo:

  1. Ethan y Julián, guardando el secreto del nodo y el Sindicato.
  2. Oliver y Paz, investigando por su cuenta la red que amenazó al terapeuta, creyendo que es un caso aislado de acoso.
  3. Mía, que había decidido que si ellos no le contaban nada, ella usaría a Luka para hackear a su propio hermano y a su prometido esa misma noche.

—Por Selene Global —brindó Juliette—. Por el futuro y por la paz que finalmente hemos encontrado.

Julián y Ethan cruzaron una mirada. Oliver y Paz sonrieron, pensando que habían protegido al doctor. Y Mía... Mía solo acarició a Missiu, sabiendo que la verdadera función estaba a punto de empezar.




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