Mientras la cena continuaba en la planta baja, Mía y Luka se encerraron en el taller. Mía sabía que si Ethan, con su doble doctorado en leyes y ciberseguridad, estaba ocultando algo, era porque el vacío legal era abismal.
—Luka, entra en el servidor espejo de Ethan. Usa la clave que el abuelo Benicio dejó en el diario, la de "La Próxima Generación". Ethan nunca pensó que nosotros la usaríamos contra él —ordenó Mía.
Luka tecleó con la velocidad de un rayo. —¡Lo tengo, tía Mía! Vaya... el tío Ethan no solo está espiando al Ministro. Está usando un protocolo de "extracción forzosa de datos" que, si lo descubren, lo mandaría a una prisión federal por treinta años. Ni siquiera su propio talento legal lo salvaría de esto.
Mía miró la pantalla, procesando la magnitud del Sindicato de la Piedra. —Así que mi hermano y mi prometido están jugando a los espías. Bien. Si ellos quieren una red de datos, yo les daré un espectáculo. Luka, reprograma el sistema de luces del atrio. No vamos a detener la extracción de Ethan, pero vamos a "decorarla".
El día llegó. El edificio de la expansión de Selene Global brillaba bajo el sol de Ginebra. El Ministro de Infraestructuras llegó rodeado de cámaras y su séquito personal. Julián estaba pálido, parado junto al panel de control del atrio. Ethan, impecable en un traje de tres piezas, sostenía una tablet que parecía una agenda, pero era, en realidad, el detonador digital.
—Sr. Sterling, Sr. Ferrer —saludó el Ministro con una sonrisa de tiburón—. Es hora de mostrarle al mundo de qué está hecho este edificio.
En ese momento, Oliver se acercó a Ethan. Llevaba su propia tablet y una expresión de pura furia contenida. Había estado rastreando el origen de los ataques al terapeuta y los hilos lo llevaron directamente al servidor central del atrio.
—Ethan, necesito hablar contigo. Ahora —susurró Oliver, agarrando a Ethan del brazo—. He detectado un flujo de datos ilegal saliendo de este edificio. Un flujo que tiene tu firma digital "fantasma". Como abogado de esta empresa, te ordeno que detengas lo que sea que estés haciendo. Estás cometiendo perjurio corporativo antes de que se corte la cinta.
—Oliver, da un paso atrás —respondió Ethan sin mirarlo—. Como abogado, deberías saber que a veces hay que romper una ley pequeña para salvar la Constitución entera. El Sindicato está aquí, en esta sala. Si no hago esto ahora, mañana no habrá Selene Global que defender.
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Editado: 02.04.2026