Diseñando el Desastres

El Caos Artístico de Mía

El Ministro presionó el botón de "Encendido Inicial". Ethan activó la secuencia de extracción. Julián cerró los ojos, esperando que el sistema de seguridad de Leo no detectara la intrusión.

Pero entonces, algo cambió. En lugar de los datos corporativos proyectándose en las pantallas gigantes, aparecieron las obras de Mía. Pero no eran cuadros estáticos. Eran animaciones digitales que, mediante algoritmos que Luka había diseñado, se transformaban según el flujo de datos que Ethan estaba robando.

Cada vez que Ethan extraía un archivo sucio del Sindicato, una mancha de color rojo sangre aparecía en la pantalla gigante frente al Ministro. Cada vez que encontraba un soborno, el edificio entero vibraba con un sonido de baja frecuencia.

—¿Qué es esto? —preguntó el Ministro, perdiendo la compostura—. ¡Señorita Ferrer, explique esta... decoración!

—Es "Arte en Tiempo Real", Ministro —respondió Mía, apareciendo con un vestido rojo que parecía una llama—. El edificio está reaccionando a la "honestidad" de sus cimientos. ¿No le parece poético?

Oliver, al ver las pantallas, entendió todo. La conexión entre los ataques al terapeuta y el espionaje de Ethan era total. El Sindicato estaba siendo expuesto, pero Ethan estaba quedando vulnerable.

—¡Ethan, detente! —gritó Oliver frente a todos—. ¡Te van a rastrear! ¡El cortafuegos del Ministro está activo!

—¡Ya casi lo tengo! —respondió Ethan, sudando por primera vez en su vida—. ¡Solo un minuto más!

De repente, la seguridad del Ministro se movilizó. Sacaron armas ocultas. Leo reaccionó de inmediato, saltando sobre el jefe de seguridad, mientras Julián empujaba a Mía al suelo para cubrirla.

—¡Paz, ahora! —gritó Oliver, olvidando por un segundo su ética legal y recordando que su mujer era una fuerza de la naturaleza.

Paz, que llevaba a Missiu Leguau en un arnés táctico bajo su chaqueta, lanzó un dispositivo que Luka le había dado. El aparato emitió un pulso que apagó todos los teléfonos y cámaras de la sala, excepto el sistema de Mía.

En la oscuridad total, solo se veían los datos del Sindicato proyectados sobre el cuerpo del Ministro: nombres, cifras, cuentas en paraísos fiscales.




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