Mía estaba furiosa. Sabía que Camila no solo quería el proyecto, quería a Julián. Y si Camila quería guerra de arquitectos, Mía le daría una guerra que no podría ganar.
—Julián —dijo Mía esa noche, mientras revisaban los planos—, no vamos a cambiar el pabellón. Vamos a hacerlo más audaz. Y vamos a usar a Alice.
—¿A Alice? ¿La prima de Oliver? —preguntó Julián, confundido.
—Sí. Ella va a ilustrar las paredes de cristal con la historia de nuestra familia. Camila quiere un edificio frío; nosotros le daremos un edificio que cuente una historia. Y si ella intenta usar la ley de seguridad contra nosotros, llamaremos a Ethan.
Julián sonrió, besando la frente de Mía. —Tienes razón. Camila no tiene oportunidad contra los Ferrer. Ella tiene cálculos; nosotros tenemos un clan.
Camila, usando su impecable currículum y una antigua conexión académica con Juliette, logró lo impensable: que la abuela la invitara a cenar a la mansión para "discutir el futuro urbanístico de la ciudad".
—Es un placer verte de nuevo, Camila —dijo Juliette, mientras Missiu Leguau erizaba el lomo al ver a la intrusa—. Recuerdo que Luna te tenía mucho aprecio cuando eras estudiante.
—El sentimiento era mutuo, Juliette —respondió Camila con una sonrisa de tiburón, mirando de reojo a Mía, que estaba sentada frente a ella—. Es una pena que Julián haya abandonado el estilo purista que desarrollamos en Milán. Solíamos pasar noches enteras diseñando bajo las estrellas, ¿lo recuerdas, Julián? Teníamos una conexión... matemática.
Julián se atragantó con el vino. —Eran otros tiempos, Camila. Estábamos aprendiendo.
—Oh, Julián siempre fue tan apasionado —continuó Camila, dirigiéndose a Mía con una falsa condescendencia—. Supongo que por eso ahora le atrae el "arte". Es una forma de canalizar esa intensidad que antes ponía en nuestras estructuras. ¿No te da miedo, Mía, ser solo una "fase creativa" en la vida de un hombre tan técnico?
Mía dejó los cubiertos con una calma aterradora. —Camila, querida, lo que tú llamas "fase creativa", yo lo llamo "evolución". Julián antes construía jaulas de cemento contigo; ahora construye hogares conmigo. La diferencia es que mis planos tienen corazón, y los tuyos solo tienen... presupuesto.
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Editado: 22.04.2026