Diseñando el Desastres

El Interrogatorio "Táctico"

Bastián decidió que la cena de esa noche sería una "prueba de aptitud" para Oliver. No fueron a un restaurante de cinco estrellas; Bastián insistió en hacer una barbacoa en el jardín de la mansión Ferrer, pero a su estilo: con leña que él mismo cortó y carne que trajo de una granja remota.

—Así que, Thorne —dijo Bastián, mientras afilaba un cuchillo de caza frente a la hoguera—, cuéntame. ¿Qué harías si mi hermana se quedara atrapada en medio de una revuelta civil en un país sin embajada?

—Bueno —respondió Oliver, tratando de sonar profesional—, primero activaría el protocolo de extracción internacional que tengo contratado con mi firma, luego llamaría al Ministro de Exteriores...

—Mal —interrumpió Bastián—. Tienes que saber pelear. Tienes que saber usar lo que tengas a mano. ¿Qué es eso que tienes en el bolsillo?

—Es... un bolígrafo Montblanc —dijo Oliver.

—Dámelo. —Bastián tomó el bolígrafo y, con un movimiento rápido, lo clavó en un tronco—. Ahora es un arma. Si no puedes proteger a mi hermana con un bolígrafo, no mereces su mano.

Paz, sentada cerca con Mía, se partía de la risa. —Déjalo en paz, Bastián. Oliver me protege con la ley, que es mucho más aburrida pero muy efectiva.

La paciencia de Oliver llegó a su límite cuando Bastián sugirió que "un hombre de verdad" debería llevar a su hermana a vivir a una tienda de campaña en Mongolia para "conectar con la tierra".

—Escuche, Bastián —dijo Oliver, dejando su plato de lado y poniéndose de pie con esa aura de autoridad que usaba en los juicios—. Admiro su... vitalidad y su capacidad para sobrevivir en la selva. Pero Paz no es una mujer que necesite ser rescatada por un hombre con un cuchillo. Es una mujer que merece un hogar estable, seguridad jurídica y alguien que sepa que su rebeldía no es algo que "domar", sino algo que admirar.

Bastián se quedó callado, mirando fijamente a Oliver. El silencio era tan tenso que hasta Missiu Leguau dejó de lamerse una pata.

—Además —continuó Oliver—, si intenta volver a clavar mi Montblanc de edición limitada en un árbol, le presentaré una demanda por daños a la propiedad privada que hará que sus misiones humanitarias parezcan unas vacaciones pagadas. ¿Ha quedado claro?

Paz miró a su hermano, conteniendo el aliento. Bastián, de repente, soltó una carcajada que retumbó en todo el jardín.

—¡Tiene agallas! —exclamó Bastián, dándole una palmada en la espalda a Oliver que casi lo manda al suelo—. Eres un estirado, Thorne, pero tienes columna vertebral. Me gusta. Bienvenido a la familia, si es que puedes soportar a mi hermana.




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