La expedición terminó con Julián con un resfriado, Oliver con una nueva apreciación por el Código Civil como método de crianza, y Bastián admitiendo que, aunque los Ferrer y los Thorne eran unos "estirados", tenían el valor suficiente para sobrevivir a su hermana Paz.
—Bueno —dijo Julián mientras entraban de nuevo en la mansión de Juliette—, he sobrevivido a una exnovia psicópata, a un juicio millonario y a una despedida de soltero al estilo Rambo. Creo que la boda va a ser un paseo por las nubes.
Mía lo miró con una sonrisa traviesa. —No cantes victoria, Sterling. Recuerda que todavía tenemos que organizar el banquete... y Luna y la abuela Juliette están discutiendo sobre si el vino debe ser francés o italiano.
—¡No! —gritó Julián, tapándose los oídos—. ¡Prefiero volver con las vacas!
Para relajarse antes del gran día, Mía llevó a Julián a la expansión de Selene Global. El pabellón de cristal estaba terminado. Pero en la pared principal, Mía había pintado algo nuevo.
No eran solo abstractos. Era una línea de tiempo artística: desde la abuela Juliette construyendo los primeros cimientos, hasta Leo con sus trillizos, Ethan con sus sombras y, finalmente, ellos dos, representados como dos vigas de luz que sostenían todo el edificio.
—Es el plano más hermoso que he visto —susurró Julián, abrazándola—. Gracias por darle color a mi estructura, Mía.
—Y gracias por darme un lugar donde colgar mis cuadros, arquitecto —respondió ella.
La llegada de Damián Ferrer a la mansión no fue una amenaza, sino un bálsamo. Tras cerrar unos acuerdos vitales en Londres, el esposo de Luna entró en el salón con esa presencia firme y protectora que siempre lo había caracterizado.
—¡Papá! —gritó Mía, soltando sus pinceles para correr a abrazarlo.
Damián la recibió con un abrazo de oso, besando su frente antes de saludar a Leo (que cargaba a dos trillizos) y a Ethan. Finalmente, caminó hacia Luna y la tomó de la cintura con la misma pasión que el primer día.
—Ginebra se ve mucho más brillante cuando estás tú, Luna —susurró Damián, dándole un beso que hizo que Juliette sonriera desde su sillón.
—Te extrañábamos, Damián —dijo la abuela—. Y Julián también te extrañó. Necesita a su mentor ahora que la expansión de Selene Global está en su fase más crítica.
Damián miró a Julián, que estaba parado tímidamente a un lado. —Sterling, ven aquí. He visto los planos que enviaste a Londres. Es un trabajo magnífico. Pero prepárate, porque si vas a casarte con mi hija, voy a ser el supervisor más exigente que hayas tenido en tu vida.
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Editado: 22.04.2026