Diseñando el Desastres

El Doble Problema (El Velo y el Terranova)

La mansión era un campo de batalla de tul, seda y encaje. Al ser una boda doble, había dos vestidos de novia en maniquíes: el de Mía, una pieza vanguardista con detalles dorados, y el de Paz, un diseño elegante pero con un toque atrevido que permitía "movilidad táctica".

Napoleón, el enorme Terranova de Alice, estaba aburrido. Para él, los metros de tela blanca que colgaban de los maniquíes parecían juguetes de cuerda gigantes.

—¡Napoleón, no! —gritó Alice, pero fue tarde.

El perro saltó, enganchó el velo de Mía y, al tratar de soltarse, derribó el maniquí de Paz. Missiu Leguau, viendo la oportunidad de participar en el caos, se lanzó sobre los restos de seda para cazar las cuentas de cristal que salieron volando.

—¡Mi vestido! ¡El velo de la abuela! —exclamó Mía entrando al salón.

—¡Y mi corpiño de encaje francés! —añadió Paz, mirando el desastre.

Las tres mujeres (Mía, Paz y Alice) pasaron toda la noche encerradas, cosiendo a mano bajo la luz de las lámparas, mientras Luka hacía guardia en la puerta para que Julián y Oliver no entraran a ver el "mal fario" de los vestidos destruidos.

Mía y Paz decidieron que su despedida de soltera conjunta sería en un viñedo exclusivo en la frontera con Francia. Querían una noche de cata de vinos y risas, lejos de los micrófonos de Jean-Pierre y su equipo de televisión.

Sin embargo, a mitad de la noche, Paz divisó una luz roja parpadeante entre los viñedos. —¡Drones! ¡Nos están grabando desde el aire!

—¡Eso sí que no! —gritó Mía.

Lo que empezó como una cena tranquila se convirtió en una persecución. Paz tomó las llaves de un Jeep antiguo del viñedo, Mía se subió al asiento del copiloto con una botella de tinto y salieron disparadas por los caminos de tierra, tratando de perder al equipo de producción que las seguía en una furgoneta negra.

—¡Gira a la izquierda, Paz! ¡Hay un túnel de árboles donde el dron no puede entrar! —gritaba Mía.

Terminaron escondidas en una pequeña bodega subterránea, riendo a carcajadas y brindando con los trabajadores locales, mientras el director del reality maldecía en francés porque solo había logrado grabar imágenes movidas de arbustos.




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