Diseñando el Desastres

La Fiesta Secreta de Juliette

Para el cumpleaños de la abuela Juliette, Thomas y el equipo del reality querían una gala benéfica televisada. Pero la familia Ferrer tenía otros planes.

Organizaron una "fiesta señuelo" en el salón principal con figurantes y amigos lejanos para mantener a las cámaras ocupadas. Mientras tanto, la verdadera familia (Damián, Luna, los novios, los niños y los perros) se escabulló por el pasadizo secreto que conectaba la biblioteca con el antiguo búnker reformado.

—Esto es mucho mejor —dijo Juliette, viendo el búnker transformado en una sala de cine vintage con palomitas y mantas de lana—. Sin cámaras, sin Jean-Pierre diciéndome cómo sentarme, y con mis nietos.

Oliver, que estaba tratando de organizar el protocolo de la boda doble en una servilleta, fue interrumpido por Julián.

—Oliver, deja el trabajo por una noche —dijo Julián—. Mira a tu alrededor. Estamos celebrando que vamos a formar parte de este clan de locos.

—Tienes razón, Sterling —suspiró Oliver, relajando la corbata—. Pero sigo pensando que el orden de entrada de los trillizos en la ceremonia debe ser por orden alfabético para evitar confusiones legales.

Mientras las bodas consumían toda la energía, Ethan pasaba más tiempo en el estudio de Alice. Ella estaba terminando las invitaciones personalizadas para ambas bodas, pero Ethan notó que había un dibujo escondido al final de su cuaderno.

Eran ellos dos. No en una oficina, sino en un jardín, con Napoleón y Missiu Leguau durmiendo juntos.

—¿Así es como nos ves? —preguntó Ethan suavemente.

Alice se sonrojó, intentando cerrar el cuaderno. —Es solo una fantasía, Ethan. Sé que tú vives en un mundo de realidades y contratos.

Ethan tomó el cuaderno y lo dejó sobre la mesa. Se acercó a ella y, por primera vez, dejó que su fachada de abogado desapareciera por completo. —Alice, paso el día rodeado de realidades que no me gustan. Tu "fantasía" es la única realidad en la que quiero vivir a partir de ahora.

El beso que siguió fue captado por una de las cámaras ocultas del reality que Jean-Pierre había dejado olvidada. Pero esta vez, a Ethan no le importó. De hecho, cuando se dio cuenta, simplemente le guiñó un ojo a la lente y cerró la puerta.




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