Diseñando el Desastres

El "Control de Calidad" de Missiu

Mientras Mía y Paz ultimaban los detalles del viaje a Asia en la planta 40 de Selene Global, Missiu Leguau decidió que ya era hora de hacer una inspección técnica. La gata, que se siente tan cómoda en un jet privado como en una caja de cartón, se coló en el maletín de cuero italiano que Paz utilizaba para los contratos de "Selene Madre Asia".

—Paz, ¿has revisado el anexo de Tokio? —preguntó Mía, extendiendo los planos sobre la mesa. —Lo tengo aquí mismo... —Paz abrió el maletín y, en lugar de documentos, saltó una bola de pelos marrón con collar de diamantes directamente sobre el teclado de la laptop principal.

Missiu, en un alarde de "agilidad empresarial", caminó sobre las teclas de función, activando accidentalmente el sistema de videoconferencia con la oficina de Tokio. Los inversores japoneses, al otro lado de la pantalla, se encontraron con un primer plano de la nariz marrón de Missiu.

—¿Es... es esta la nueva Directora de Logística? —preguntó el inversor japonés, confundido. —Es nuestra consultora principal de "comodidad táctil" —respondió Mía con una rapidez mental increíble, mientras intentaba bajar a Missiu del escritorio.

Missiu, no contenta con el caos digital, procedió a empujar con su patita la pluma estilográfica de edición limitada de Oliver hacia el borde de la mesa, mirándolo fijamente a los ojos mientras lo hacía. La pluma cayó al suelo justo cuando Oliver entraba en la sala. —¡Missiu! Esa pluma es una reliquia... —suspiró Oliver. —Acéptalo, Oliver —rio Paz—. Ella decidió que ese contrato necesitaba menos tinta y más... personalidad.

Con el viaje a Tokio confirmado, Mía y Paz se preparaban para la expansión. Pero Oliver estaba teniendo un ataque de ansiedad preventivo. Resulta que el "pretendiente del pasado" de Paz, un empresario llamado Kenji Sato, no solo era un genio de la tecnología, sino que era el dueño del rascacielos más alto de Shinjuku.

—Paz, no es que no confíe en ti —decía Oliver mientras intentaba meter a Missiu en su transportín de viaje (una tarea nivel experto)—. Es que Sato es... es el tipo de hombre que regala islas en lugar de flores.

—Oliver, Kenji fue un amigo de la universidad —respondió Paz, mientras Missiu le lanzaba un zarpazo amistoso a la corbata de Oliver—. Además, él odia a los gatos. En cuanto vea a Missiu instalada en la suite presidencial del hotel en Tokio, saldrá corriendo.

Julián, por su parte, estaba obsesionado con que el estilo de Mía en Asia fuera "Zen-Contemporáneo". Intentó convencer a Mía de llevar una colección de vestidos minimalistas, pero Missiu decidió que el mejor accesorio para los vestidos de seda negra de Mía era... una capa uniforme de pelos grises.

—¡Missiu! —gritó Julián—. ¡Has arruinado la estética monocromática! Mía acarició a la gata, que ronroneaba triunfante. —Julián, Missiu sabe lo que hace. El gris está de moda esta temporada en Asia.




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