Diseñando el Desastres

La Venganza de Kenji (Guerra de Estilos)

Kenji Sato no se tomó bien que el "Holograma de la Gata" le robara el protagonismo a su tecnología. Decidido a recuperar terreno, lanzó "Sato-Pet", una línea de ropa robótica para mascotas. Durante una gala en su edificio de Shinjuku, presentó a un perro robot que desfilaba con una chaqueta led que cambiaba de color según el humor del animal.

—Esto es el futuro —dijo Kenji, mirando a Mía—. No necesita comida, no suelta pelo y, sobre todo, no causa alergias.

Mía sonrió con calma mientras sostenía a Missiu Leguau, quien lucía una sencilla pero exquisita cinta de seda roja en el cuello. —La elegancia no se programa, Kenji. Se tiene o no se tiene.

Missiu, sintiendo que Kenji intentaba comparar un juguete con su linaje siamés, saltó de los brazos de Mía. Con la agilidad que solo una gata de su clase posee, se acercó al perro robot y, de un zarpazo preciso en el sensor trasero, provocó un cortocircuito. El robot empezó a dar vueltas sobre sí mismo ladrando en código binario hasta que chocó con una pirámide de copas de champán.

—Parece que mi gata prefiere lo analógico —rio Mía mientras Missiu volvía a su lado con aire de victoria.

Ethan decidió que no podía esperar más. Organizó un viaje exclusivo a un santuario privado con vistas al Monte Fuji. Todo era perfecto: pétalos de cerezo, música zen de fondo y una caja con un anillo diseñado por la propia Mía.

Cuando Ethan se arrodilló frente a Alice, la timidez de ella se mezcló con lágrimas de felicidad. —Alice, desde el día en que manchaste mi traje con pintura... supe que mi vida necesitaba ese desorden. ¿Quieres casarte conmigo?

Justo cuando Alice iba a decir "Sí", Artemisa y Bastian Justiniano decidieron que era el momento perfecto para gatear hacia la fuente del santuario. Missiu, que vigilaba a los bebés de Mía como una niñera real, saltó sobre la caja del anillo al confundir el brillo del diamante con un juguete.

La gata salió disparada con la caja en la boca, perseguida por los dos bebés y un Ethan desesperado que gritaba: —¡Missiu, devuélveme el compromiso!

Alice terminó riendo a carcajadas mientras ayudaba a Ethan a recuperar el anillo de una rama de bonsái. —Sí, Ethan —dijo ella, abrazándolo mientras Missiu los miraba con sus ojos azules desde lo alto—. Si nuestra vida va a ser así de loca, no quiero pasarlo con nadie más.




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