Diseñando el Desastres

Operación Tequila (Aterrizaje en el DF)

Mientras tanto, en la Ciudad de México, Paz y Mía aterrizaron en el Aeropuerto Benito Juárez. El calor de la ciudad las recibió con un aroma a especias y energía pura.

—Tenemos doce horas para ver al notario antes de que el grupo de Vance presente el amparo —dijo Paz, revisando su reloj—. Si el plan de Oliver funcionó, Martina estará ocupada intentando comprar tierras protegidas en Yucatán, dejándonos el camino libre aquí en la Avenida Reforma.

Mía acarició su vientre, sintiendo a las gemelas inquietas. —Estas niñas van a nacer con pasaporte internacional, Paz. De la nieve de la Patagonia al sol de México en un mes.

Se dirigieron a un rascacielos en el corazón de la ciudad.

Al llegar al rascacielos en la Avenida Reforma, Paz y Mía no encontraron piedras antiguas, sino algo mucho más moderno y peligroso: un piquete de abogados y guardias privados. Martina Rossi, usando los contactos de Arthur Vance, había financiado un "sindicato fantasma" de trabajadores de la construcción que reclamaban la propiedad del terreno por una supuesta deuda de los dueños anteriores.

—No es arqueología, Mía. Es un secuestro legal —dijo Paz, mirando los precintos de seguridad—. Han bloqueado el acceso al notario para que no podamos registrar la escritura antes de que cierre la bolsa en Nueva York.

—Martina cree que en México las cosas se resuelven con gritos y sellos falsos —dijo Mía, ajustándose las gafas de sol—. No sabe que en Selene Global tenemos el "toque Ferrer".

Mía sacó su teléfono y llamó a una vieja amiga de sus años en París, ahora una de las arquitectas más influyentes de México. —Ximena, necesito un favor. Y necesito que el Secretario de Urbanismo sepa que Selene Global no viene a quitar nada, sino a traer el diseño que pondrá a esta ciudad en la portada de Vogue Arch.

Mientras tanto, en un restaurante exclusivo de Polanco, Paz y Mía organizaron una cena relámpago con los verdaderos dueños del poder en la ciudad. Sin abogados, sin contratos a la vista, solo elegancia y visión de futuro.

—Señores —dijo Paz, alzando su copa—, el grupo Vance quiere que este terreno sea un baldío en litigio por los próximos diez años. Nosotros queremos que sea el faro del diseño en Latinoamérica. Ustedes deciden si quieren un pleito eterno o una inauguración con la prensa mundial.

Al final de la noche, el "sindicato fantasma" de Martina se disolvió como sal en el agua cuando los verdaderos líderes locales entendieron que el trato con los Ferrer era mucho más lucrativo. Los precintos fueron retirados bajo la luna de México.




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