Diseñando el Desastres

Escape de Medianoche (Operación Despegue)

En la villa, Oliver y Ethan recibieron la señal de Paz. Debían salir de la isla antes de que Vance decidiera "retenerlos" por motivos legales inventados. El problema era que la pista de Saint Barth es famosa por ser peligrosa y estaba vigilada por los hombres de Vance.

—Julián, tú distraes a los guardias del muelle. Ethan, prepara los pasaportes —ordenó Oliver—. Yo iré a la pista a encender los motores.

Missiu Leguau, sintiendo la adrenalina, se escapó de los brazos de Alice y corrió hacia el hangar. Cuando un guardia de Vance intentó bloquear el acceso a la pista, la siamesa saltó sobre una pila de cajas de carga, tirándolas sobre el hombre y creando el caos suficiente para que Oliver subiera a la cabina.

—¡Subid todos! ¡Ahora! —gritó Oliver mientras los motores del jet empezaban a rugir.

Paz y Mía llegaron corriendo desde el puerto, subiendo la escalerilla justo cuando el avión empezaba a rodar. Julián saltó al último segundo, con Missiu agarrada a su chaqueta como una pequeña lapa de lujo. Despegaron sobre las luces de Saint Barth, dejando a Vance furioso en el muelle.

Una vez en el aire, con rumbo directo a Ciudad de México, la adrenalina del escape le pasó factura a Mía. Se sentó en uno de los sillones de cuero blanco del jet y soltó un quejido que detuvo el corazón de todos.

—Julián... creo que las gemelas quieren conocer México antes de que aterricemos —dijo Mía, apretando la mano de su marido.

—¡No, no, no! —gritó Julián, entrando en pánico—. ¡Todavía faltan semanas! ¡Mía, aguanta! ¡Oliver, vuela más rápido!

Paz mantuvo la calma y se puso en modo directora de operaciones. —Alice, trae agua y toallas limpias. Oliver, llama por radio al hospital de Ciudad de México, que tengan una ambulancia en la pista. Missiu, tú quédate aquí y no dejes que Julián se desmaye.

La gata se sentó a los pies de Mía, ronroneando con una fuerza inaudita, como si intentara estabilizar las contracciones con su vibración. Durante tres horas de vuelo tenso sobre el Golfo de México, la cabina del jet se convirtió en una sala de preparto improvisada




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