El fotógrafo ha dicho que tenemos una grandiosa química y yo estuve a punto de reírme, creyendo que estaba bromeando. Pero no, resulta que estaba hablando muy en serio.
El tercer cambio viene con un vestido sencillo, elegante pero precioso: uno que definitivamente usaría. Es confeccionado con denim índigo en un tono azul oscuro y la silueta se amolda perfectamente a mi cuerpo al ser un corte línea A. Es corte mini, con un escote cuadrado y tirantes anchos. Me gusta el detalle de la costura horizontal bajo el pecho, que entalla mi cintura.
También me arreglaron el maquillaje, dándome un estilo más sobrio y elegante y alisaron un poco más mi cabello, dejando unas ondas muy ligeras y casi naturales.
Cuando salgo al set, todavía están fotografiando a Ira en su tercer atuendo. Esta vez lleva camisa, aunque tiene un efecto como roto y desprolijo que hace que muestre el abdomen y se vea el elástico de su ropa interior. Su atuendo es oversized, pero el hecho de mostrar piel lo hace muy atractivo.
El tipo es un idiota, pero yo no estoy ciega y no puedo negar que es guapo.
Cuando nos toca ser fotografiados juntos, esta vez es el fotógrafo quien nos direcciona en cuanto a las poses. Algunas son muy sencillas y sobrias, como Ira parado detrás de mi mientras yo estoy sentada en una silla o ambos en el suelo, yo recostándome un poco sobre su regazo.
—Tengo zapatillas de ballet. Puedo hacer algunas poses, si te parece —comento y luego miro al cantante con la ceja alzada—. Digo, si tienes la fuerza suficiente para hacerlas.
—Niñita, una pluma pesa más que tú. No te preocupes por mí —responde y yo ruedo los ojos, fingiendo una sonrisa cuando encaro al fotógrafo.
—Me agrada la idea. Hagamos la prueba.
Le explico la idea a Ira y él me escucha con atención, sin decir nada. Una vez estamos en la misma línea, me acerco a él. Abre las piernas como le dije y curvea un poco la que está junto a mí, para que sea más fácil que yo suba una a la altura de su cintura, con una ligera curvatura y la otra la estire hacia atrás haciendo una misma línea con su pierna.
Rodeo un poco su cuello con mi mano y la que da hacia su espalda la dejo cerca de sus omoplatos para sostenerme mejor. Su mano rodea mi cintura y la otra se une a la mano en su cuello y la toma, estirándola como si estuviésemos bailando tango. Eso hace que su rostro se acerque más al mío y nuestras narices se rocen.
Sus ojos claros miran mi nariz y suben hasta encontrarse con los míos, logrando que se me calienten las orejas. Abro la boca para respirar y su atención va a la zona, causándome escalofríos.
«Jodidos rockstars y su magnetismo oscuro».
Una vez el flash nos encandila, nos alejamos. Limpio mis manos sudorosas en el vestido y el fotógrafo nos pide un par de fotos más, con otras poses de ballet un poco más sencillas.
La mañana se pasa volando y al fin puedo ir a mi camerino para quitarme todo. Me cambio de ropa con rapidez y me ato el cabello en una cola alta, ya me desmaquillaré en casa.
Mi madre entra al camerino con el celular pegado a su oreja. Hay un brillo en sus ojos que hace mucho tiempo no veía y me pide que haga silencio con una seña.
—Es el Benois Center —susurra, alejándose el teléfono y yo abro la boca, cubriéndomela de inmediato para evitar chillar de la emoción—. Sí, claro que sí. Estamos muy honradas por esta oportunidad… Sí, sí. Estaremos en contacto… Muchas gracias, hasta luego.
—¿Estaban llamando para lo que creo que es, mamá? —pregunto.
—Elise —me dice, tomándome de las manos—. Fuiste nominada a un Benois de la Danse ¡a mejor bailarina!
—¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios, mamá! —chillo y ella sonríe, por lo que me acerco a abrazarla—. Dios mío, no me lo puedo creer. ¿Fue por mi rol de Tatiana?
—Así es, Elise —dice, rompiendo con el abrazo y me toma del rostro—. Ahora más que nunca tienes que esforzarte. No puedes arruinarlo, Elise. Ese premio tiene que ser tuyo, ¿bien? Tuyo.
—Nuestro, mamá. El premio será nuestro —le prometo y mis ojos se llenan de lágrimas—. Me pregunto cómo reaccionaría papá de estar aquí.
Ella aprieta los labios y sus manos en mi rostro se tensan, por lo que me suelta.
—No es momento para ponerte sentimental, ni para distracciones. Tienes que estar enfocada y prepararte para la presentación de la gala. Tendrás que hacer el Paus de Deux del Sueño más perfecto de la historia, ¿me entiendes? —ordena—. Ya mismo programaré ensayos y evaluaré tu entrenamiento y dieta.
Ella está dispuesta a salir cuando tocan la puerta. Una vez la abre, el señor Trent y Ira están del otro lado. El mayor tiene una sonrisa extraña en el rostro y el cantante luce obstinado y hasta forzado a estar aquí.
—Tenemos que hablar —dice Trent—. Les tengo una propuesta que no van a poder rechazar.
—Es una estúpida idea —masculla Ira, sacudiendo la cabeza.
Trent cierra la puerta una vez están dentro de mi camerino y yo me siento, esperando a que hablen. Mi madre también luce algo impaciente, por lo que el mayor empieza a hablar:
#3145 en Novela romántica
#906 en Novela contemporánea
pasado oscuro y secretos, noviazgo falso, rockstar y bailarina
Editado: 11.03.2026