Disonantes (autoconclusivo)

6.

Luego de unos días de descanso, he vuelto a ensayar. He cuidado mi cuerpo y he practicado una y mil veces mi fouetté en tournant hasta que me sale como quiero.

Como mi madre quiere.

Mi profesora, Miriam, me ha dicho que voy muy bien. El viaje a Moscú es en junio, así que tengo unos cuantos meses para prepararme y para elegir el vestido que llevaré.

También tengo que ensayar con mi compañero de baile, ya que el fragmento que voy a presentar en la gala es en pareja.

Por otro lado, está el bendito tema de mi noviazgo falso con Ira. La historia de amor será así: nos conocimos para la campaña de Whitman y pasamos tanto tiempo juntos que nos empezamos a gustar y decidimos darle una oportunidad a lo que sentimos.

Así que, por ahora, no me toca fingir que soy su novia sino que estoy sintiendo cosas por él. Ah, pero sí que las siento, como ganas de estrangularlo nada más de recordar cómo se burla de mí.

He tenido que seguirlo en redes sociales, aunque él no me ha devuelto el follow. El video donde anuncian que seremos la nueva imagen de la colección de Whitman ya salió y ha sido… una locura. Millones de vistas, miles de likes y comentarios.

Y todos dicen una cosa: cuánta química hay entre nosotros.

La gente llama química a cualquier cosa a estas alturas. Booktok les ha atrofiado el cerebro a muchas, por lo que veo.

También me han llovido seguidores, más que todo mujeres, canales de entretenimiento y un par de entrevistadores que me encantan (admito que he pegado un gritito por eso último, olvidándome de lo que viene por un instante).

Hoy nos toca la sesión de fotos que propuse: lucir looks invertidos. Yo seré la chiquilla maleducada y rebelde y él un buenmozo y elegante jovencito.

Ja, ya quiero ver eso.

Cuando termino de ensayar, me doy una larga ducha y decido vestir algo cómodo, que me vea clásica pero que también me permita vestir y desvestir rápidamente.

Un vestido denim, que casualmente es de una colección pasada de Whitman, con botones y manga corta. Me calzo unas zapatillas deportivas blancas y agrego un par de accesorios sencillos. Me recojo el cabello en una coleta alta y un poco apretada, maquillándome solo lo básico.

Tomo una cartera pequeña para llevar lo necesario y bajo a la sala, donde me encuentro con Dimitri, nuestro chofer. Mi madre no quiso venir esta vez, pero me ha recordado que debo comportarme.

No lo arruines. No lo arruines. No lo arruines.

El ruido de una motocicleta me saca del hueco oscuro en lo profundo de mi mente. Dimitri y yo nos miramos sin entender qué está sucediendo, hasta que la moto se detiene frente a la casa. El conductor está todo vestido de cuero y cuando se quita el casco mi cara se desfigura.

Suspiro, rascándome la frente y acercándome a la motocicleta.

—Ni te creas que me voy a montar allí contigo —le aclaro. Él me mira, sus ojos verdes brillan aún más con el delineado negro y esta vez no lleva el cabello estilizado hacia atrás, aunque igual luce muy bien.

La verdad nunca lo he visto mal vestido. Sin camisa sí, pero mal vestido jamás.

Niñita caprichosa, créeme que no estoy aquí porque quiero —responde—. ¿No recuerdas el fantástico plan de nuestros agentes?

Ruedo los ojos y afirmo con la cabeza.

—Bien, entonces tienes que venir a la presentación de esta noche —dice y yo parpadeo—. Zero Manners tendrá un concierto en una venue pequeña, es privado y estará controlado. Nada de círculos para golpearse o asistentes borrachos. Bueno, tal vez… solo nosotros.

—¿Puedo llevar a alguien?

—No. Y si tienes novio, ve despidiéndote de él. No creo que pueda tolerar que salgas, aunque sea fingidamente, con alguien como yo.

—No seas idiota. Una amiga, ella es fan de… de la banda.

—Uhm, ¿y es guapa? —pregunta, ladeando el rostro y sonriendo con cierta burla.

—Lo es, sí. Es más tu estilo, ¿sabes? Rockstar y un poco rebelde. Deberías fingir salir con ella en vez de conmigo —le digo, descansando mi brazo en su hombro.

—Lamentablemente, princesita… —dice, acercándose a mí a tal punto que nuestras narices se rozan y yo dejo de respirar—… estoy atrapado contigo. Y no porque quiera, créeme.

—Tengo reglas para esto, Ira —le aclaro, alejándome de él y arreglando mi vestido.

—Por supuesto que las tienes —ironiza, rodando los ojos—. ¿Sabes vivir fuera de estúpidas reglas, Elise? ¿O a juro tienes que vivir bajo las condiciones de los demás?

Es primera vez que me llama por mi nombre…

—Supongo que no somos tan diferentes si te forzaron a emparejarte conmigo —ataco, cruzándome de brazos. No dice nada porque sabe que tengo razón y yo sonrío en victoria—. En fin, no puedo subirme ahí con vestido. Me iré con Dimitri.

—Sí puedes. Ya estoy aquí, no me hagas perder el tiempo —dice, tomándome de la muñeca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.