Domando Fieras (desde otra Perspectiva)

Capítulo 6: La Envidia es Mala Consejera

Capítulo 6: La envidia es mala consejera

15 años después…

Cebana era sumamente prospero con muchos avances y oportunidades. Eso había traído crimen y varios problemas. Donde hay prosperidad siempre está el que quiere tomar ventaja.

El alcalde Alan Santamirano tenía mucho trabajo estos días y la oficina del sheriff había tenido que reclutar varios empleados. Esto se debía al banco que se abrió en el pueblo y a la constante expansión de Cebana.

Eran tiempos buenos aunque con más cosas que preocuparse a su vez.

Los Gustamante seguían siendo de las familias más importantes de Cebana. Sin ellos el pueblo no tendría vida. El colmado seguía siendo de ellos, la posada, el restaurante y la taberna. Adicional el Gitano seguía trabajando con el manejo y domesticación de caballos para los hacendados del área.

Más cosas buenas no podían pedir.

Lo único triste que les había pasado había sido la partida de doña María hacía dos años. Fue fuerte para el pueblo entero debido a lo que ella representaba. A David le chocó bastante y fueron semanas bien tristes en la casa Gustamante. Ahora, buscaron la manera de levantarse y tomar rienda de todo con la frente en alto.

__ Bienvenido.

__ Siento que estuve viajando por siempre. Cuando el tren llegó no podía creer que estaba en Cebana.

__ Me imagino. Te habrás dado cuenta que Cebana está bien cambiado. El progreso ha sido bueno.

__ Me doy cuenta. Antes de ir a la hacienda de tus patrones me gustaría comer algo si no es molestia.

__ Claro. Vamos al restaurante. Allí podremos comer y ponernos al día con tranquilidad.

__ ¿Restaurante? No la posada.

__ No, es restaurante. Esta donde el burdel estaba antes. La mejor comida que te podrás comer por millas la encuentras allí.

__ Espérate, ¡Cebana no tiene burdel!

__ No. Ya hace más de 15 años que no tiene.

__ Estoy sorprendido. Pensé mientras la familia Gustamante estuviera en Cebana, el burdel siempre existiría.

__ Los tiempos cambian. En verdad aunque mucha gente protestó, ha sido bueno que ya no haya burdel.

Entrando al restaurante se sientan en una mesa de esquina. Los atendieron con ligereza y muy servicialmente.

__ No veo a Doña María, asumo esto no es de los Gustamente.

__ Doña María murió hace un par de años. Dalila es la que ahora se encarga que todo corra. La que nos atendió es su hija mayor. Sigue siendo de los Gustamante.

__ ¡Dalila la cortesana que trabajaba en el burdel! __dice con un poco de desprecio.

__ Si. Casi todas las cortesanas del burdel se quedaron en Cebana trabajando para los Gustamante.

En medio de su conversación entran 3 jóvenes al restaurante y se sientan en la mesa principal del restaurante. Estaban hablando duro y riéndose sin ninguna preocupación de su alrededor.

Dalila sale a recibirlos y los manda a comportarse de inmediato. Dalila no regañándolos bien y entra un niño de cómo 7 u 8 años lleno de lodo desde la punta del pelo hasta la punta de los pies.

__ Deja que tu madre te vea __dice Dalila juzgándolo.

__ Ella no me va a ver __le dice riéndose.

Trixia entró unos segundos más tarde y miró con juramento al pequeño.

__ No puedo creerlo, Enrique. Te llevo buscando un buen rato. Y mira como estas. Vente vamos arriba a cambiarte. Te dije claramente que no te quería jugando con lodo.

Los demás chicos en la mesa no pueden evitar reírse. Cuando casi van a subir las escaleras llega el Gitano y no puede evitar mirar a su hijo con gracia. Trixia le da una mirada de miedo y sigue con el chico a los cuartos de arriba. El Gitano se sienta con sus hijos y comienzan a comer mientras conversaban y se ponían al día.

__ Pensé que iba a librarme de ver al Gitano.

__ Esto sigue siendo de él. Y todos esos chicos que ves en la mesa con el son sus hijos, incluyendo el que llegó lleno de lodo de cabeza hasta los pies.

__ ¡Quién lo diría! El Gitano casado. ¡Quien en sus facultades mentales le hizo caso! __dice con desprecio y risa.

Jeremías la persona que había recogido al visitante se queda callado ante este comentario. Simplemente sigue comiendo.

Trixia baja con Enrique y lo sienta con sus hermanos. Luego Trixia fue a la cocina, le buscó la comida a Enrique y la de ella y se fue a la mesa donde estaban todos comiendo. Se sentó junto a Enrique para echarle el ojo.

__ Asumo esa otra cortesana, la hermana de Dalila es quien terminó con él __dice con desprecio y molestia.

__ No, las hermanas solo son simplemente empleadas de los Gustamante. Dalila está casada con el capataz del Gitano y Trixia trabaja en la casa ayudando con todos esos chicos.

Mientras Esmeralda salía del doctor con Azucena. Tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras caminaban.

__ Por la sonrisa asumo tu sospecha era cierta.

__ Sí…

__ O sea que me preparo para otro huracán __le dice sonriéndose.

__ Por alguna razón presiento que esta por fin es la niña.

__ Eso no me dice nada, sigue siendo hija del Gitano __le dice con gracia.

Dentro del restaurante

__ ¿Qué le dio al Gitano por cerrar el burdel? Ahora me come la curiosidad.

__ Lo cerró poca antes de casarse. Es más habían dejado de operar uno o dos días antes de tu irte a la capital.

__ ¡El Gitano se casó al poco tiempo de yo irme!

Justo en esos momentos entra al restaurante Azucena con Esmeralda. Martin no pudo dejar de admirarla de lejos. Habrían pasado 15 años, pero ella se mantenía igual de hermosa. Su pelo largo abundante color negro azabache. Su tez lozana, delicada, hermosa ante cualquier par de ojos. Sus ojos verdes, impresionantes, expresivos. El quedo prendado al verla. Por alguna razón la encontraba hasta más hermosa. Se veía como una señora de hacienda, sofisticada, conocedora. Nunca pensó reaccionaría así al verla. Algo le decía seguía en Cebana, pero no esperaba verla tan pronto.




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