Dónde aprendí a esperarme

Capítulo 2: Lo que no esperaba

El teléfono vibró sobre la mesa, sacándome de ese estado extraño en el que llevaba varios minutos. No pensaba contestar. Últimamente, casi nada me parecía urgente… o importante. Pero algo me hizo mirarlo. Y en ese momento, supe que no era un mensaje cualquiera. No reconocí el número. Dudé unos segundos antes de abrirlo, como si algo dentro de mí ya supiera que, después de leerlo, nada volvería a sentirse igual.
“Hola… sé que esto puede parecer extraño. Pero necesitaba encontrarte.”
Fruncí el ceño. Revisé el número otra vez. Nada. Ningún nombre, ningún recuerdo. Estuve a punto de ignorarlo. De dejar el teléfono sobre la mesa y seguir con mi rutina, como hacía siempre. Pero algo en ese mensaje… no me dejó.
“Hay algo que necesitas saber. Y tiene que ver contigo… más de lo que imaginas.”
No respondí. Bloqueé el teléfono y lo dejé a un lado. No iba a entrar en eso. No hoy. Pero apenas pasaron unos segundos… volvió a vibrar. Esta vez no dudé en mirarlo.
“Entiendo que no quieras responder.”
Sentí un leve escalofrío recorrerme la espalda.
“Pero esto no es solo sobre ti…”
Mi corazón empezó a latir más rápido. Y entonces llegó el siguiente mensaje.
“También tiene que ver con Emma.”
El aire se me quedó atrapado en el pecho. Nadie… absolutamente nadie… sabía de ella. Mis manos temblaron ligeramente mientras sostenía el teléfono. Esto ya no era un mensaje extraño. Era algo más. Algo que no podía ignorar. Tragué en seco y abrí el teclado.
Esta vez… sí iba a responder.




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