" Dónde duelen los recuerdos "

_PRÓLOGO_

Desde que empecé la universidad, sigo trayendo los mismos pensamientos que rondan en mi mente todo el tiempo: "Por qué siempre me sentí insuficiente teniendo a Robert a mi lado, el hombre que siempre quise desde los dieciséis años" Pero la razón estaba en el presente, en cómo esos recuerdos intensos caían sobre mí como un balde de agua, recordándome "él estaría mejor sin mí."

Robert ya estaba en la universidad cuando empezábamos a salir, así que no coincidíamos en las clases y no nos veíamos por mucho tiempo. Eso aumentaba su ansiedad: temía que yo conociera a más personas o que alguien llegara a gustarme y pasara por encima de él. Al principio, yo tomaba sus celos como algo normal en nuestra relación y me agradaba sentirme amado, pero mientras más transcurría el tiempo, las escenas de celos de Robert me llenaban de temor de que volvieran a repetirse día tras día.

Robert tampoco me había contado por qué Danny se alejó de nosotros ni por qué cambió de universidad. Pregunté al mismo Dan por mensajes y llamadas, pero nunca obtuve respuesta; era como si Danny hubiera desaparecido por completo. Pasaron meses en los cuales Robert cambió drásticamente la manera en que me trataba. Yo lo amaba demasiado para dejarlo y eso me hizo dependiente de él; incluso mis propios padres sentían más aprecio por él que a mí mismo. Yo solo lo tomaba como alguien perfecto, preguntándome constantemente: "¿Por qué sigo a su lado?"

No fue hasta el verano, al concluir el semestre, que llegué a la conclusión de terminar nuestra relación. Ya no podía quedarme a su lado: se había vuelto distante, diferente a cómo era antes, cariñoso y amable. Se había convertido en un manojo de celos por cualquier cosa y tomaba decisiones por mi. Lo que más me dolió ese día fue que Robert me confesó lo aborrecido que se sentía de fingir estar conmigo y simplemente se retiró del salón, dejándome con una lágrima rodando por mi rostro. No hubo más que silencio aquel día. Me fui a casa y, en mi habitación, me acurruqué entre las sábanas; siendo verano, solo quería hundirme en la cama y preguntarme varias veces: "¿Estoy haciendo lo correcto al terminar o debí seguir fingiendo estar bien con él?"

Desperté en el presente con lágrimas aún en los ojos y me di cuenta de que mi despertador ya indicaba que era tarde para ir al trabajo. Ahora soy empleado a tiempo completo, con ayuda de mis padres, quienes me pidieron que aceptara trabajar en la cafetería con la persona que me dijo que le aborrecía mi sola presencia. "¿Cómo puedo juzgarlo? ¿Por qué aceptar si no me quería a su lado? Es tan absurdo."

Me levanté con pesadez y tomé lo primero que encontré en mi armario: unos jeans azules y una camisa blanca, ya que el uniforme estaba en mi casillero de la CAFETERÍA ROBERTS, de la cual Robert es dueño. Así comenzaría otro día.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.