Ariadna: ahora que estamos en el auto me puedes decir a qué ciudad me trajiste, por favor. Porque quiero saber si he escuchado de ella.
Leónidas: está bien, mi Ariadna. Estamos en la ciudad de Venecia, porque me pareció un hermoso lugar para pasar nuestra luna de miel.
Ariadna: no he escuchado de ella y quiero que me empieces a decir como es. Solamente que mi madre nunca me contó sobre ella y este sería un lugar desconocido que conoceré a tu lado.
Leónidas: la idea de hacer este viaje es estar a tu lado. Además, se siente tan bien hacerlo y mucho más ahora que puedo decir que eres mía.
Ariadna: siempre me terminan sorprendiendo tus palabras. Definitivamente conocernos fue obra del destino que nos quería juntos.
Leónidas: no solo el destino lo quiso así. Porque yo también hice lo posible para que estuvieras a mi lado y sobre todo existe una unión indestructible entre nosotros.
Ariadna: conocernos fortaleció nuestra relación que se convirtió en amor verdadero y sé que nunca me voy a arrepentir de lo que viviremos mientras sea tu esposa.
Leónidas: otra vez piensas que terminare con todo esto. Pero estas completamente equivocada, si piensas que te dejaré para que vuelvas al lado de tus padres, así que debes de dejar de pensar en esa posibilidad que por supuesto nunca existirá.
Ariadna: eso es lo que siempre pensaré. Porque es demasiado difícil que nuestro matrimonio dure mucho tiempo y un día te vas a cansar de cuidarme.
Leónidas: quiero que entiendas que eso nunca pasará. Eres mi esposa y lo serás para toda la eternidad, solo que ni la muerte nos podrá separar.
Ariadna: siento que te debo una disculpa por tener ese tipo de pensamientos. Necesito pensar que seremos felices para que pueda sonreír.
Leónidas: no quiero que te disculpes conmigo. Además, acabamos de llegar al restaurante y debemos de entrar para que podamos comer.
Él se baja del auto para ayudarla, Leónidas toma su mano y de esa manera ellos entran al restaurante. Pero en el momento en que lo hicieron un mesero los lleva a su mesa y cuando llegan Leónidas ayuda a su esposa a sentarse y él también lo hace. El mesero se despide de ellos y les deja la carta en su mesa.
Ariadna: se escuchan demasiado voces en el restaurante y puedo percibir diferentes emociones en este lugar. Porque siempre será algo bueno para mí conocer lugares que son completamente desconocidos para mí.
Leónidas: mi intención siempre ha sido que tengas la oportunidad de conocer ciudades y lugares a mi lado. Sabía perfectamente que si nos quedamos en casa eso jamás sucedería.
Ariadna: estoy segura que mis padres nunca hubieran permitido que esto pasara. Solamente que no tuvieron otra opción que aceptarlo porque soy tu esposa.