El otoño llegó a Draxcan con una lentitud dorada que Tilio siempre había apreciado, las hojas de los robles antiguos que bordeaban el camino hacia el Fuerte Marcus tornándose del verde profundo del verano hacia tonos de cobre y ámbar que, según las viejas tradiciones élficas que Theron insistía en preservar entre sus arqueros, representaban el momento del año en que el velo entre el mundo de los vivos y las profundidades del Caos se volvía, aunque fuera sutilmente, más delgado. Era una superstición que Yorvenn nunca había logrado confirmar con evidencia mágica concreta, pero que, dada la naturaleza de la amenaza que Draxcan enfrentaba, ninguno de los presentes se atrevía a descartar completamente.
Ophelia, sin embargo, no tenía tiempo para consideraciones estacionales mientras se sumergía, semana tras semana, en la investigación que la revelación de Kidtez había desencadenado. Su despacho en el templo del Sabio del Tiempo, que compartía ahora con Yorvenn en una colaboración que había trascendido considerablemente la simple relación mentor-aprendiz de años atrás, se había convertido en un santuario de pergaminos antiguos, mapas estelares, y diagramas que intentaban trazar, con una precisión cada vez más frustrante por su elusividad, la naturaleza exacta de "el equilibrio de los siete".
—Necesito hablar contigo sobre algo que descubrí anoche —dijo, encontrando a Yorvenn en su rutina matutina de revisión de los cristales de contención, ahora vacíos desde que Darmir había destruido el suyo años atrás, aunque el espacio permanecía como recordatorio silencioso de lo que alguna vez habían custodiado.
La Teoría de la Convergencia
—Comparte tu hallazgo —respondió Yorvenn, apartándose del punto donde los cristales rotos habían sido preservados, más como advertencia que como reliquia, en un pedestal que Tilio había insistido en mantener visible.
—Creo que comprendí mal la naturaleza de "sangre compartida" en el texto original —explicó Ophelia, desplegando un pergamino cubierto de anotaciones que reflejaban noches enteras de trabajo ininterrumpido—. No se refiere necesariamente a descendencia directa de Tilio o Seraphine. Se refiere a la sangre de los Siete Dioses Elemens mismos, diluida a través de generaciones, presente en cualquier linaje que pueda rastrear su origen hacia esa fuente primordial.
—Eso ampliaría considerablemente el número de candidatos posibles —observó Yorvenn, considerando la implicación con la misma cautela metódica que aplicaba a cada teoría nueva.
—Exactamente. Y creo que eso explica por qué nuestros cuatro niños manifestaron sus elementos con tal claridad: la herencia mixta de Seraphine, combinada con la naturaleza única de Tilio como Gran Sabio, quizás actuó como un catalizador que despertó una predisposición latente que existe, en menor grado, en muchas más personas de las que anticipamos.
Una Búsqueda entre los Linajes
La teoría de Ophelia, presentada ante Tilio, Seraphine y Fox durante una reunión convocada esa misma tarde, abrió una dimensión completamente nueva de investigación que ninguno de ellos había considerado con la seriedad necesaria hasta ese momento.
—Si tienes razón, entonces los tres portadores restantes podrían encontrarse en cualquier lugar de los cuatro distritos, o incluso más allá de nuestras fronteras —dijo Tilio, sintiendo el peso de una búsqueda que trascendía considerablemente cualquier estrategia militar convencional que Draxcan hubiera desarrollado hasta ahora.
—Necesitamos un método de identificación —añadió Seraphine, con la practicidad estratégica que había definido cada aspecto de su liderazgo—. No podemos simplemente esperar a que los poderes se manifiesten espontáneamente en alguien, considerando que Darmir busca la misma información con recursos que podrían superar los nuestros.
Ophelia, anticipando exactamente esta necesidad, presentó una solución que había estado desarrollando en paralelo a su investigación teórica.
—Estoy trabajando en un hechizo de resonancia, diseñado para detectar afinidades elementales latentes antes de que se manifiesten completamente. Si logro perfeccionarlo, podríamos realizar un censo discreto entre la población, identificando candidatos potenciales antes de que Darmir los encuentre primero.
Vorn y una Propuesta Arriesgada
Vorn, convocado a la reunión dada su posición de liderazgo dentro del Senado y su experiencia acumulada con vínculos elementales de toda naturaleza, escuchó la propuesta de Ophelia con una consideración que reflejaba años de experiencia navegando decisiones que afectaban a poblaciones enteras.
—Un censo de esta naturaleza generará preguntas —advirtió—. Si realizamos evaluaciones mágicas extensas sin explicación pública clara, corremos el riesgo de alimentar rumores que podrían llegar, eventualmente, a oídos que preferiríamos mantener ignorantes de nuestros verdaderos propósitos.
—¿Qué sugieres como cobertura? —preguntó Fox, cuya experiencia coordinando investigaciones discretas a lo largo de años lo había convertido en el recurso natural para este tipo de consideración táctica.
—Podríamos presentarlo como parte de las celebraciones por la posible coronación —sugirió Vorn, refiriéndose a la propuesta senatorial que continuaba pendiendo, sin resolución final, sobre el futuro político de Tilio y Seraphine—. Una "bendición elemental" ofrecida a cada familia del reino, en honor a la posible transición hacia los títulos de Rey y Reina. Draxcan tiene una fuerte tradición de celebrar momentos significativos con rituales comunitarios.