La búsqueda de los portadores restantes se extendió a través de las semanas siguientes con una metodología que Ophelia refinó continuamente, aprendiendo de cada aplicación exitosa del hechizo de resonancia mientras el censo elemental avanzaba, distrito por distrito, a través de la población de Draxcan. La familia de Mira, tras la conmoción inicial de descubrir la naturaleza excepcional de su hija, había sido reubicada discretamente a residencias más cercanas al castillo, bajo la protección directa que Elroan había insistido en proporcionar, aunque manteniendo, en la medida de lo posible, la apariencia de normalidad que permitiera a la niña continuar desarrollándose sin el peso completo de su destino aplastando prematuramente su infancia.
—Se adapta bien —informó Selfia, quien había asumido responsabilidad adicional supervisando la integración gradual de Mira con Shaissa y los trillizos, considerando la sabiduría evidente de permitir que los portadores desarrollaran vínculos entre sí desde temprana edad—. Aunque todavía le cuesta comprender por qué su vida cambió tan drásticamente en apenas semanas.
Tilio, observando desde la distancia mientras Mira y Shaissa jugaban juntas en el jardín cercano al ciruelo, sintió que el peso de la responsabilidad que Draxcan había asumido hacia esta niña, y hacia cualquier otro portador que descubrieran, representaba una carga considerablemente más compleja que la simple protección militar que habían perfeccionado a lo largo de años de crisis anteriores.
—¿Alguna señal de los otros dos? —preguntó, dirigiéndose a Ophelia, quien había llegado para su reporte semanal de progreso.
El Distrito Mágico
—Ninguna todavía, aunque hemos completado apenas la mitad del Distrito Mágico —respondió Ophelia, desplegando un mapa donde marcaba meticulosamente cada área ya evaluada—. La densidad de energía mágica ambiental en ese distrito específico complica considerablemente la detección de resonancias elementales sutiles, considerando que cada habitante posee, en cierto grado, cierta sensibilidad mágica que puede confundirse con la afinidad elemental específica que buscamos.
Yorvenn, presente en la reunión con la meticulosidad que definía cada aspecto de su contribución a esta investigación, ofreció una solución que había estado considerando durante días de reflexión sobre esta dificultad particular.
—Quizás necesitemos un enfoque distinto para ese distrito específico. En lugar de depender exclusivamente del hechizo de resonancia general, podríamos solicitar la colaboración directa de los maestros de cada academia mágica, cuya experiencia entrenando a jóvenes magos podría ayudarnos a identificar cualquier estudiante cuya manifestación de poder muestre patrones inusuales que sugieran algo más allá del entrenamiento mágico convencional.
—Es un riesgo de exposición mayor —advirtió Fox, considerando la implicación de involucrar a más personas en el secreto que habían mantenido con tanto cuidado—. Cuantas más personas conozcan la verdadera naturaleza de nuestra búsqueda, mayor la probabilidad de que la información eventualmente llegue a oídos de Marrow.
Una Solución Cuidadosa
Tras deliberación considerable, el consejo privado acordó proceder con la sugerencia de Yorvenn, pero con precauciones adicionales diseñadas para minimizar el riesgo de exposición: solo el maestro principal de cada academia recibiría información limitada, presentada como una investigación académica sobre patrones de manifestación de poder poco comunes, sin revelar la conexión directa con la profecía o con la amenaza específica de Darmir.
El maestro Aurelius Vantrasse, tío de Ophelia y director de la Academia Mayor de Magia dentro del Distrito Mágico, recibió a Yorvenn y Ophelia con la curiosidad profesional que cualquier consulta académica de tal naturaleza inspiraría.
—Un patrón inusual, dices —repitió, considerando la solicitud con el mismo rigor analítico que había definido su carrera dedicada a la enseñanza—. Ahora que lo mencionas, tengo un estudiante que ha estado presentando dificultades considerables en sus clases estándar de manipulación elemental, precisamente porque su magia parece resistirse a clasificarse dentro de las categorías convencionales que enseñamos.
Kael, el Estudiante Problemático
El joven en cuestión, un mago de dieciséis años llamado Kael, había sido considerado durante años, según explicó Aurelius con cierta exasperación paciente, un estudiante talentoso pero frustrante, capaz de destellos ocasionales de poder impresionante que, sin embargo, nunca lograba replicar consistentemente dentro de los parámetros de entrenamiento tradicional.
—Los instructores lo consideran indisciplinado, incapaz de dominar los fundamentos básicos —explicó Aurelius, mientras conducía a Yorvenn y Ophelia hacia el ala de la academia donde se realizaban las evaluaciones prácticas—. Pero he observado algo distinto en sus intentos fallidos: no es que carezca de disciplina, sino que su poder parece buscar expresarse a través de canales que nuestro currículo estándar simplemente no enseña.
Cuando finalmente encontraron a Kael, practicando solo en una de las cámaras de entrenamiento privadas tras el horario regular de clases, Ophelia sintió, casi de inmediato, la misma resonancia inconfundible que había caracterizado el descubrimiento de Mira semanas atrás, aunque esta vez con una intensidad considerablemente mayor.
—Electricidad —murmuró, observando cómo pequeños arcos de energía crepitaban entre los dedos del joven mientras este intentaba, sin éxito evidente, canalizar lo que sus instructores probablemente interpretaban como magia elemental convencional de fuego mal dirigida.