Tras su alta del hospital, Jeremy los llevó a la estación de policía donde rindieron su declaración además de entregar una copia de su examen médico. Un abogado ya estaba esperándolos, los padres de Dylan casi se les caía la cara de vergüenza, principalmente la madre de él que no dejaba de lanzarles miradas cortantes esperando que cambiarán su declaración. No podía entender desde cuándo preguntarle cosas a su ex nuera era acoso. Al escuchar de ellos que ya no vivían juntos por motivos laborales, le hizo explotar y gritar más cosas de lo tenía permitido decir entre ello, el hecho de que Malena ya no servía como mujer solo por el hecho de no poder tener hijos dejándola en una situación incómoda.
Jeremy estuvo a punto de reclamar pero Kyle lo detuvo, él también estaba conteniendo lo que tenía que decir. Al final fueron los abogados, de ambas partes, los intermediarios en el asunto y como consecuencia de la denuncia por agresiones físicas y hostigamiento también habría una demanda contra los familiares de Dylan por el daño emocional y físico recibido.
Saliendo del lugar, ellos tomarían caminos distintos.
— ¿A dónde vas Malena? ¿Te llevo? — pregunto Jeremy
— Bueno, mi idea era regresar hoy mismo pero creo que no se va a poder.
— ¿Vienes a mi casa? — preguntaron Kyle y Dylan al mismo tiempo. Se miraron, apenas se conocían y esa pregunta ya era incómoda.
— Iré a un hotel. — contesto y miro a Jeremy — ¿podrías llevarme a uno?
— Seguro… hay un lugar que te gustará, con cuidado…sujeta mi brazos y vamos poco a poco.
Ellos se alejaron, subieron al mismo auto y Jeremy recomendó un hotel en el centro, accesible y libre de tráfico. Malena solo pensaba en descansar un día más pero cuando avise a su trabajo para pedir otro día libre sentía que la iban a colgar. Cuando llegaron al lugar, ella agradeció la atención, Kyle se bajó junto a ella y les pidió que se fuera, Dylan no tuvo tiempo para actuar. Los vio irse con dirección a la entrada. Suspiro, sabía que no tenía derecho a forzar una relación que era incómoda para los dos.
— Puedes ir con ella.
— Jeremy… ¿Con qué cara debo pedirle otra oportunidad si este fin de semana fue del diablo? Término hasta en el hospital. Te juro que en todos los años juntos evité que esto pasara y aún así, sufrió solo por encontrarse con mi familia.
Jeremy no dijo nada y reanudó su camino a casa de Dylan. Al dejarlo en la puerta, provecho que estaba por bajar y le comento.
— Quizás… aún es difícil de entender que debían amarse con locura y no estar juntos… amigo, lo que sea que pase ahora, no es tu culpa sino la de alguien que se niega a dejar el pasado.
— ¿Me tiene que hacer sentir mejor?
— No. Si ella ha decidido avanzar después de su separación, no hay motivo para que no hagas lo mismo. Incluso si aún la amas, deberías quererte más y dejar de rogar por el resultado de una decisión que ambos tomaron.
— Ya entendí, lo entiendo y aún así… no estoy listo.
Dylan salió del auto y se fue al departamento con prisa. Las palabras de Jeremy lo dejaron pensando en una carta que Malena escribió hace tiempo y solo leyó una vez; con esa carta, no pudo hacer más que llorar en silencio pues creyó que la separación fue algo mutuo sin querer entender que estaban distanciados desde tiempo atrás.
Tras cruzar la puerta, fue directo a buscar esa carta dentro de su carpeta de documentos importantes. Una carta donde pedía perdón, era solo una hoja blanca rota escrita con lápiz en distintos momentos y diferentes intensidades donde ella lamento no haber manejado mejor la situación. No podía culparla pero tampoco podía aferrarse a una historia que ya tenía su final.
Él pensamiento de seguir con su vida aún pesaba, no tenía que buscar a una nueva mujer sino la compañera que siempre quiso tener. Malena fue una parte muy importante de su vida y aún así, lo mejor que hizo por ella fue dejarla ir.
Todavía tenía la carta en sus manos y el corazón roto seguía presente. Debía hacer más, no debió exigir algo que no podía tener y seguramente, debió entender lo que ella sentía aunque no lo dijera; se arrepentía de que las lágrimas que no derramó frente a él se convirtieron en marcas sobre una hoja fea y arrugada que ahora solo tenía el descaro de leer y sentir lástima para después preguntarse si las cosas hubieran sido diferentes.
Por otro lado, en el hotel, Kyle se aseguró de que Malena entrara hasta su habitación. No conforme y sabiendo que podría incomodarla, pidió servicio a la habitación y se quedó lo suficientemente cerca para ayudarla. Malena no intentó alejarlo, se notaba que estaba preocupado y ese fin de semana había sido por mucho lo peor que le había sucedido. Apenas podía mantenerse en pie y estaba segura que le dolería el cuerpo después de intentar descansar. Se sentó en la cama ignorando todo lo que acababa de suceder. Quería enfocarse en recuperarse y alejarse de ese sitio.
Kyle actuaba en silencio. Le llevó comida, se ofreció a conseguirle ropa limpia y aunque ella quería negarse, solo para distraerse tuvo que preguntarle algo de lo que tenía curiosidad hace tiempo. No le importaba la respuesta, solo quería escuchar de su boca el motivo y olvidar lo que estaba viviendo en ese momento.
— ¿Por qué no me contactaste?
Cuando la escuchó, dejó de cortar la comida en pedazos y la miró. No era inconsciente de su fama de mujeriego pero no podía mentir a sí mismo diciendo que durmió con todas las mujeres que conoció. Sin importar lo que dijera, podría darse una malinterpretación de lo que sucedió y como fue un asunto de su familia, no podía hablarlo de frente.
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Editado: 08.01.2026