Las siguientes semanas fueron el inicio de una innegable despedida.
Dylan se aseguró de proporcionar todos los detalles posibles y testimonios sobre la relación nuera-suegra que mantuvieron a lo largo de varios años de matrimonio en cada interrogatorio. Durante la investigación sobre el caso de acoso y hostigamiento aún después de escuchar de su abogado que lo mejor sería que llegara a un acuerdo con la otra parte, ellos no buscarían una sentencia sino una solución que beneficie a ambos; puesto que el problema era un asunto familiar que no se podía resolver con solo una imposición. Escuchar que le dijeran eso, solo le hizo pensar que tendría más peso si la discusión hubiera terminado en tragedia.
En todo caso, si esa era la resolución… lo entendía.
"Lo que Malena decida, lo aceptaré" fue lo que dijo durante la última conversación.
Durante medio año, tuvieron reuniones para conversar sobre algunos puntos de la discusión, a puerta cerrada donde estaban los abogados, su madre y ellos dos. No parecía nada más que una disputa familiar por razones que podrían considerarse tontas si no fuera por el hecho de que uno de ellos se convirtió en agresor. Dylan estaba pendiente de Malena tal cual estuvo durante su matrimonio, la vio y quiso notar lo que había diferente en ella. En ocasiones llevaba algún tipo de ropa que nunca usó, en otra ocasión ya no llevaba su anillo y en su encuentro más reciente, le pareció ver a Kyle como su acompañante. Su madre no dejaba de decirle bajo qué términos la aceptó en la familia y mencionaba un embarazo que jamás existió dejando poca credibilidad a sus palabras y acciones. A medida que avanzaban las conversaciones ya no estaban llegando a ningún lado y él lo sabía, estaba cansado de tener que escuchar lo mismo que ya había vivido. No entendía porque para ella era difícil de entender que su hijo se casó enamorado y no por un accidente.
— Dylan, ¿quieres ir a cenar? Hoy recibí un paquete de mi ex esposa con muchos vegetales y pensé en hacer Ratatouille
— Hmmm pero, ¿sabes cocinar? — quiso saber desconfiando
— Claro que sí pero si quieres ir a un restaurante… ¿vamos?
— Ratatouille suena bien… — respondió agotado
Jeremy se había mostrado más amigable los últimos días. Sabía que Dylan estaba estresado y como amigo lo máximo que había hecho fue conseguirles un abogado para resolver su disputa. Sentía que debía distraerlo pero no obligarlo a hacer nada que pudiera hacerlo sentir incómodo, sabía que él no se había acostumbrado al divorcio pero tampoco estaba descuidado, notaba algunos cambios en él que quizás estaba ignorando. Nunca escuchó de él como fue el proceso para lidiar con todo lo sucedido incluso desde que se conocieron, pensó que estarían juntos para toda la vida. A sus ojos, era evidente que quien más amó fue Dylan y al mismo tiempo, quien más perdió fue Dylan. No era una situación fácil de entender pero estaba haciendo lo mejor posible por aceptar que muchas veces, las separaciones vienen paso a paso, en silencio o con ruido.
Más tarde, Dylan fue a hacer unos mandados a otras secciones. La empresa iba bien o al menos los departamentos estaban funcionando como deberían. Saludo a las empleadas que estaban allí y se dirigió a una con quién nunca había hablado pero la reconoció como una de las tantas mujeres que le regaló algo a Kyle.
— Hola, necesito que revises esta documentación, en esta semana.
— Lo veré… algo más…¿señor?
— Es todo… — se callo. No recordaba el nombre de esa mujer y al parecer estaba de mal humor. Se retiró en silencio y hasta que dejó esa oficina no dejo de sentir que lo miraban. no sabia que llamaba la atención en él si su anillo o la ausencia de este.
Por la noche, Jeremy lo esperaba en el auto. Además del saludo habitual, no existió una conversación. Se limitaba a mirar por la ventana, con una mirada vacía sin ver lo que había enfrente, suspirando a cada momento. Parecía ser uno de esos días donde la felicidad se escapaba sin sentirlo, cansado, distraído pero sobre todo distante de la situación que estaba viviendo como si se tratara de algo ajeno a él.
— ¿Te arrepientes de algo?
Dylan medito antes de responder. No era como tal un arrepentimiento sino una acción que lo hizo dudar. Cuando se enteraron de su condición, había dos opciones claras: dejar de lado su sueño de tener un hijo o buscar la manera de tener un bebé. Malena decidió apoyarlo en lo que decidiera y él aceptó lo que ella proponía… ¿y si hubiera sido distinto? Si las cosas hubieran sido diferentes, ¿estarían aún juntos?
— Se lo que piensas y tú no debes de culparte por lo sucedido. Nadie sabía que esto iba a pasar y quizás los motivos siempre estuvieron allí… no podias evitarlo del todo — comentó Jeremy — míranos a nosotros… Clarissa y yo estábamos enamorados, hicimos todo al revés y nos divorciamos porque la distancia fue más grande que el cariño que nos tuvimos. No intento justificar que también falle en nuestra relación pero ella no estuvo exenta de esas acciones, solo fue el factor que contribuyo a todo. No nos culpamos, solo actuamos conforme a nuestros intereses. Nuestro hijo lo resintió y al final… aunque vivimos nuestras vidas, aún tenemos un punto de encuentro.
— ¿Puedo suponer que Malena se habría quedado a mi lado si le pedía ya no tuvieramos un bebé…?
— ¿Ese fue realmente el problema?
No podía responder porque sabía que no lo era. Una suma de factores fue lo que los desgastó pero lo que más lamentaba fue no poder solucionar lo que quería hacer al lado de ella. Perder un hijo no fue la causa, no poder embarazarse después de tantos tratamientos tampoco fue sino el hecho de que otras personas se sintieron con el derecho de irrumpir en su vida como si se tratara de un guión que cualquier podía reescribir. Era cierto que eran inexpertos en su situación pero no por eso, debían escuchar consejos de alguien que quizás no sabía si funcionaria o no.
#5101 en Novela romántica
#1227 en Novela contemporánea
nuevas oportunidades felicidad, viejos y nuevos amores, matrimonio y familia
Editado: 22.01.2026