Hace seis meses, Kyle se jugó todo lo que tenía por una mujer.
Si había algo que no entendía era cómo se podía dedicar toda una vida a una sola persona. Cuando conoció a Malena en ese bar, lo primero que pensó fue tan efímero que se quedó en blanco; salía con sus amigas, conocía más personas y la imagen de una mujer bebiendo sola nunca pudo borrarla de su mente. Su siguiente reunión fue una cita concretada por un amigo en común, ella intentó conversar pero él no le dio la oportunidad, y de alguna manera, lograron citarse otra vez.
Él era ese típico chico atractivo y buena onda que le gusta estar rodeado de personas por lo que pensó que ella actuaría de la misma manera para llamar su atención, aún así, ella lo trató con tal indiferencia que la siguiente reunión sería la decisiva. Recibía mensajes, recibía visitas y se atrevía a ignorar todo para seguir buscándola en sus pensamientos; cuando llegó esa tercera cita, quizás fue demasiado directo al besarla. Su cara de confusión lo confundió más a él que todas sus indirectas, el abrazo que compartieron lo hizo sentir aceptado y querido, no ignoraba el hecho de que las personas que lo rodeaban lo buscaban por su aspecto y en cierto grado fama pero había decidido no hacer caso a eso. Ella no podría ser diferente a eso, un beso robado apareció en escena, continuó con un beso más largo y una mano traviesa que recorrió la poca piel que ella mostraba. Sus ojos se encontraban en cada suspiro, al caer el primer botón, ya no había marcha atrás.
Ahora, la había visto en momentos delicados, el deseo de protegerla se hizo más grande y saber que había otro hombre que la conocía de pies a cabeza lo hizo sentir celos de no ser el primero. La nueva oportunidad se estaba dando pero si no hablaba o era más activo en su manera de conquistarla, la perdería.
No quería perderla y arrepentirse al dejar que las cosas estuvieran mal por una despedida involuntaria.
— Kyle… — lo llamó al verlo dormitar
— Malena, ¿qué debo hacer para que me mires?
— Nada. — una respuesta corta y con medida, cruel.
— Me gustas y quiero tener una…
— No estoy buscando una relación — tenia que ser clara
— ¿Qué puedo cambiar para…
— Nada, no busques cambiar si es para mí… Kyle, no creo que esto funcione. Ya estuve casada una vez, ya falle en muchas ocasiones y no estoy para intentarlo de nuevo o preguntarme porque salió todo mal. De verdad no quiero pensar en cualquier cosa, preguntarme si antes lo hice bien y no repetir el mismo error estoy cansada de eso — respondió al borde de las lágrimas.
Esa noche en el hotel, ella durmió después de limpiar sus lágrimas pero él se quedó velando su sueño. No era un rechazo, solo una exposición de motivos y era válido que ella sintiera miedo de comenzar otra relación cuando creyó que todo sería para siempre. Al día siguiente, no se despegó de ella. No buscando una buena impresión solo cuidándola en un momento frágil.
Al asegurarse que estaba de vuelta en casa, decidió mantenerse cerca. Cómo asesor financiero independiente podía trabajar desde su casa a menos que fuera estrictamente necesario viajar. No buscaba hacerla sentir abrumada y con pocas visitas o encuentros semanales, un saludo podía volverse habitual; antes de notarlo, se reunían a comer algunas veces por semana, conversaban sobre temas diarios, Malena había dejado atrás ese anillo cuando se reunían y se mostraba en cierta forma más cariñosa frente a él que incluso tomarse del brazo parecía un contacto bastante íntimo. Hubo ocasiones en que se quedó en blanco, dejó de hacer ciertas acciones que podrían ser molestas y al mismo tiempo, tuvo más iniciativa en invitarlo a salir. Solo eran amigos que compartían el tiempo juntos.
Cuando comenzaron a llegar notificaciones sobre su asunto, el abogado que los representaba pidió que dialogarán para llegar a una solución. Malena no quería que la agresión quedará archivada así que buscaba una compensación económica. La primera vez, se abstuvo de acompañarla porque ella lo pidió, era algo con lo que debía lidiar aunque legalmente ya estaba separada de esa familia. En su segunda reunión, la acompañó pero se quedó en el auto esperando, solo escucho de sus labios que discutieron y casi se golpeaban de nuevo, ella lloraba solo por tener que escuchar nuevamente que su papel de esposa no fue desempeñado como se esperaba incluso el nombre de ese ex salió de su labios como si se tratara de una palabra cualquiera.
Pasaron algunas semanas, ella lo invitó a salir dejando en claro que se trataba de una cita. Sonrieron y pasearon por la ciudad como si fuera la primera vez sintiendo que todo lo que había sucedido debía terminar pronto. Su comunicación se volvió continúa, sus llamadas iniciaban el día junto a ellos, pasaba más tiempo en su casa, dormían en la misma cama y ese anillo que tan nervioso lo ponía, quedó guardado en un cajón.
Al llegar la tercera reunión, su mente estaba más clara después de escuchar que pediría la compensación económica por agresiones y una disculpa por escrito. El problema de esa demanda civil fue que las tensiones familiares eran graves y aún así, cuando eran cónyuges las dejaron pasar tomándolas como su nueva normalidad. Ella mencionó que su ex esposo la defendió pero ella también se sintió entre la espada y la pared cuando su marido estaba poniéndose en contra de la familia que lo crió por defenderla a ella como la familia que quería formar. Kyle entendía a lo que se refería y esperaba que el resultado fuera algo que sirviera para ambos.
#5101 en Novela romántica
#1227 en Novela contemporánea
nuevas oportunidades felicidad, viejos y nuevos amores, matrimonio y familia
Editado: 22.01.2026