Dylan y Malena

XIV.- Él y su colega

Pasaron diez meses desde que inició el proceso legal y llegaron a un acuerdo. Los ex suegros de Malena pagarían una cantidad por concepto de daños emocionales, cuentas de hospital y gastos extra causados por las reuniones programadas para llegar a un acuerdo además de escribir una disculpa por todo lo que han hecho en su contra. Ella sintió la última mirada que le dio su ex suegra, resentimiento puro por pedir un poco de respeto hacia su persona.

Malena estaba conforme pues era consciente de que no podía anhelar algo más y Dylan estaba más tranquilo de saber que ya no tenían razones para verse. Después de escuchar la resolución sentían que no había necesidad de hablar otra vez por el mismo problema. Kyle la estaba esperando junto a Jeremy, sin hablar mucho del resultado decidieron ir a comer y después cada uno a su casa. Estaba satisfecho, cada uno podía seguir con su vida sin tener que pensar en que debían encontrarse para solucionar algo.

Una noche después del trabajo, Dylan caminaba por las calles de la ciudad. A sus años, no había muchas novedades solo el hecho de que todo estaba cambiando, los lugares que conocía ya no existían o estaban cerrando, los lugares donde salían a citas eran irreconocibles. Él también cambió, no de la manera que quería pero el paso de los años no pudo detenerse y verlo cambiar a la imagen que soñó.

De repente, una cabeza cubierta con un gorro apareció frente a él.

— Ten más cuidado, puedes causar un accidente — se quejó deteniendo a la persona con sus manos.

— ¿Eh? El que iba distraído en la calle era otro — señaló la mujer. Lo miró y reconoció como uno de sus superiores. — señor Dylan… lo siento, lo siento no quise ser descortés.

La miró, era una de las tantas empleadas que perseguía a Kyle pero no sabía su nombre.

— Solo ten más cuidado.

Ese fue su primer encuentro fuera de la oficina.

Un mes después, en medio de las fiestas de fin de año, se encontraron en el mismo restaurante. Él decidió salir con amigos que no veía hace tiempo y ella iba sola. Se saludaron con cortesía pero de una manera que no podían explicar, terminaron juntos tomando algo en un puesto callejero. Mirándola de cerca, había algo inusual en ella como si llamara la atención pero quisiera pasar desapercibida. Cuando Malena era joven, era el centro de atención de su grupo de amigos, buena amiga y deportista pero está mujer que tenía cerca, es que llamaba mucho la atención por vestir de negro ropa con olanes, corset, plataformas y un maquillaje "teatral" recargado. Más aparte una gabardina hecha a medida que era muy hermosa y por su aspecto, carísima. Su expresión era calmada como cuando la veía en la oficina pero su imagen fuera de ella era como un clon con otra personalidad.

— Rita, disfruta tu encuentro con este galán… Nos vemos en un rato. — dijeron sus amigos que no se vestían para nada como ella.

Dylan siguió bebiendo. Rita ya no quiso tomar nada.

— No es lo que crees. Yo casi nunca me visto así solo que en esta ocasión…

— ¿Tienes calor o tienes frío? Aquí no baja mucho la temperatura en invierno pero no está de más cubrirse. — preguntó ofreciéndole su bufanda después de ver sus manos rojas.

— Ah, gracias — dijo tomándola. — ¿estabas solo?

— Mis amigos están con sus parejas y termine aquí… ¿y usted?

— Trátame casualmente, los amigos de mi hermano me trajeron aquí esperando alegrarme pero me da más pena haber encontrado alguien conocido del trabajo que volver a vestirme de esta manera.

— Ya veo… ¿Quieres ir a caminar por allí?

— Sí — acepto con entusiasmo.

Se levantaron y recorrieron el camino lleno de luces. Rita trabaja en el departamento de contabilidad desde que inició la empresa pero no tuvieron muchas oportunidades de conversar puesto que ella reportaba todo directamente a Jeremy. Dylan actuaba como un inversor pero su papel en la empresa era planificar y desarrollar propuestas de negocios sobre los productos que ofrecían, tecnología, en lugar de revisar los números con los que operaban. Pasear a su lado, atrajo miradas que lo molestaron, Rita llamaba la atención, su ropa, su aspecto en general y la manera en que iba acompañada por un hombre normal pues causaban comentarios innecesarios sobre ellos.

En comparación, era un hombre de negocios escoltado por un ángel negro.

Después de vacaciones, la imagen de Rita en la empresa llamó la atención. Además de ser una empleada capaz, algunos empleados señalaron que su belleza era común y no tan llamativa como la señorita novia de su jefe Jeremy. Dylan comenzó a escuchar que hablaban de su maquillaje, su ropa o peinado, no entendió para qué lo hacían pero sí les llamó la atención puesto que era un tema irrelevante para el funcionamiento de la empresa.

Poco a poco, los encuentros se hicieron más frecuentes, un café después del trabajo, una cena, un paseo o una salida al cine. En ocasiones creía que no sabía que estaba haciendo por no encontrar temas de conversación entre ambos, eran amigos pero la desesperación e interés con el que quería tenerla cerca no era propio de un amigo. No había nada en común entre ambos, ella tenía claros sus pasatiempos como el tipo de películas que veía o lugares que visitaba, todo lo contrario a él que esperaba espontaneidad. Ya no se vestían de negro pero ni parecía importarle, Rita se mostraba como se sentía cómoda que de cierta manera, también era cómodo para él.




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