Dylan y Malena

XVII.- Él y el secreto de ella.

Rita ordenó un postre de la casa y un café en la cafetería. tenía planeado reunirse con Dylan después del trabajo e ir a cenar.

Justo cuando entró, recibió un mensaje de Dylan en el cual, le avisaba que la reunión se extendió y llegaría tarde a su cita. Sonrió, escribió una respuesta y mientras esperaba su comida, comenzó a preguntarse por cuánto tiempo tendría que esperar para poder pedirle que sea su novio. Su interés por él era genuino desde el momento en que comenzaron a encontrarse con más frecuencia en la empresa pero sabía que se divorcio hace poco tiempo y no quería presionarlo a mantener una relación formal si no estaba listo aun cuando ambos se divertían saliendo como amigos cercanos casi prospectos pero no novios. No lo reconocer pero en la oficina se escuchaban rumores sobre los dos, desconocía si el sabia pero no quería que se volviera incómodo.

— No, esto no funciona. — murmuró y sacó una pluma de su bolsa y comenzó a escribir en una servilleta.

Había algo que quería hablar con él y no ponerlo por escrito sería más difícil que decirle en voz alta. Ella no había mencionado mucho de su pasado. Tuvo un matrimonio corto, un noviazgo que no funcionó y a su edad, ya no estaba para fantasear con una relación que podría llevarla a otra decepción si no dejaba claro lo que esperaba de él.

— ¿Qué buscamos para el futuro? ¿Qué te gusta de mi? ¿Quieres hijos? ¿Quieres casarte? ¿Viviremos juntos? ¿Cuáles hábitos alimenticios tienes, enfermedades? ¿Qué haremos si un problema nos cuesta más de lo que podemos soportar…? — recitaba y escribía. — siento que esto está mal… muy mal.

Cuándo recibió su postre, lo miró. Algo que conocía le gustaba y disfrutaba aunque lo había comido tantas veces.

— ¿Que tal que yo no cumpla sus estándares pero si incite su curiosidad?

Rita no se preocupaba en vano por esas cosas. Su corto matrimonio fue opacado cuando ella no quedó embarazada y su esposo en ese momento, no aguanto la dificultad y pidió el divorcio de inmediato. Ni siquiera se atrevió a buscar otras maneras de convertirse en padres y sinceramente, ya no quería pasar por eso.

— Hablar sobre el futuro me da miedo — admitió.

— ¿En serio? ¿De qué quieres hablar? — la interrumpió Dylan, la saludo con un beso en la mejilla y se sentó frente a ella.

— Ah… muchas cosas pero aquí no.

— Entonces compremos algo para cenar y nos vamos a mi casa.

Si, esto era más importante que una cita para cenar.

Rita accedió al momento que apretaba esa servilleta en su mano. Ahora, hablar de algo importante la ponía nerviosa. Sabía lo que quería decirle pero si sus palabras perdían valor solo por mencionar lo que quería, entonces esa relación no iba a funcionar no importaba lo que hiciera.

Su cita continuó en casa. Dylan la llevó en su auto, compraron algo ligero y ella estaba más silenciosa de lo habitual. Intento iniciar la conversación sin éxito. La primera vez que iría a su casa, no tendría que ser para una plática seria sino un tiempo divertido juntos pero tras cruzar esa puerta, lo único que haría sería ponerse en sus zapatos y decirle todo lo que tenía en la cabeza.

— ¿Quieres algo de tomar?

— Agua, solo agua… — pidió sentándose en el sillón. Miro alrededor, no había ninguna señal de que alguna mujer haya vivido allí. No había fotos y estaba demasiado ordenado.

— Tu agua… ¿de qué quieres hablar?

Directo al punto.

— Hmmm, bueno, verás… no quiero sonar anticipada en lo que respecta a nosotros pero, ¿cómo nos vez en cinco años o el próximo año…?

— ¿A qué te refieres? ¿Novios, casados?

— Si, más o menos… es que…Dylan, se que ya estuviste casado una vez y no es ningún secreto que estabas devastado cuando esa relación terminó aún así, sé que no estamos saliendo pero quiero entender que si salimos, no será para perder el tiempo.

En su cabeza se escuchó bien pero ahora que lo decía estaba desordenado.

— Hmmm, bueno es difícil decir qué pasará en el futuro pero mi plan inmediato es comenzar una relación seria. Y por seriedad trato de decir que podemos casarnos en unos cuantos meses solo si lo deseas podría esperar años o simplemente vivir juntos sin casarnos. No me importaría mantener una relación larga sin un papel de por medio.

— Suena irreal, ¿con ella fue así?

No sabía quién era ella pero sabía que la huella que dejó era imborrable.

— Ella fue mi primer amor. Sobrevivimos muchas dificultades pero — era la primera vez que lo mencionaba — fue un tercero quien hizo esas dificultades difíciles de soportar. Una larga relación no se va a comparar con nada pero eso no quiere decir que no soy serio contigo. Nos divorciamos hace poco más de tres años pero para mí fue difícil adaptarme a una nueva vida donde ella no está. Fue también mi mejor amiga y como persona, alguien irremplazable.

— No tienes que responder si no quieres pero, ¿cuál fue el momento más difícil que tuvieron que sobrellevar?

— Eso es fácil. Saber que desde el momento en que decidimos casarnos, nadie nos apoyó ni ayudó. Sé que éramos muy jóvenes, enamorados y pensamos que el matrimonio sería para siempre pero fue una unión maldecida solo por tenernos a nosotros en medio. Sus padres me odian, mis padres la odian y al final…terminamos como empezamos, cada uno viviendo su vida cargando con el peso de una decisión consciente y buena que pareció mala. — confesó. Se tardó mucho en llegar a esa resolución pero llegó.




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