Eath War (the 100)

Capitulo 1: De vuelta a la Tierra

—¡Prisionera 194 contra la pared!

Ese grito me tomó por sorpresa. Abrí los ojos de golpe, con el corazón acelerado. La luz blanca del techo seguía parpadeando como siempre, pero esta vez no estaba sola. Dos guardias del Arca irrumpieron en mi celda, cortando mi siesta con violencia.

Me incorporé a la fuerza, aún aturdida, intentando entender qué pasaba. No era común que entraran así. Sentí un escalofrío, como si algo estuviera fuera de lugar.
Una gran desesperación me invadió pues la ley decía que para ser ejecutados, los criminales debían ser mayores de edad. Pero yo aún no cumplo mis dieciocho años.

Cuando me di cuenta estaba siendo arrastrada hacia una nave, al igual que muchos otros prisioneros. Aquí en el espacio las reglas eran simples: si cometés un crimen siendo menor de edad, te encerraban en la "caja del cielo", de lo contrario, te lanzaban al espacio para así reducir la población.
Pero ahora es diferente. Nos quieren flotar a todos, lo que significa que algo grave debe estar pasando con el soporte vital del Arca.

Me da curiosidad que nadie haga algo al respecto. Todos están subiendo a la nave en calma. Creen que las palabras del canciller son ciertas: nos enviarán a la Tierra para comprobar si esta es habitable luego de cien años de radiación a causa del estallido de las bombas nucleares, cuando las grandes potencias luchaban por el control del mundo.

En fin, todos están emocionados por bajar al suelo y ser libres de la tiranía del Arca. También me alegraría, pero prefiero vivir encerrada que morir en un lugar radiactivo.
"Sobrevivir cueste lo que cueste", ese ha sido siempre mi lema.

—Vaya, la gran Olivia White está aquí. ¿Lista para sobrevivir en la Tierra?

—Nos están mandando al infierno, Jonh. Eso no es sobrevivir.

—¿Y si es cierto que la Tierra es habitable? ¿Qué harás?

—Lo que mejor sé hacer: sobrevivir.

—¿Cueste lo que cueste?

—Cueste lo que cueste.

(...)

Los gritos de euforia me estaban molestando. Algunos se desabrocharon los cinturones para "flotar" en la gravedad, pero cuando comenzamos a entrar en la atmósfera las cosas se complicaron: dos chicos murieron al estrellarse contra las paredes de la nave.

Ni bien aterrizamos, me acerqué con rapidez a la puerta para salir al exterior y ver qué nos deparaba. Pero antes de tocar la palanca, una voz me detuvo.

—¡El aire podría ser tóxico! ¡Guardia, aléjala de la puerta!

—¿Disculpa? ¿Por qué seguiría tus órdenes?

—¿Acaso no eres un guardia? Es tu deber mantenerlos a salvo.

Observé al guardia moverse hacia mí, pero en lugar de apartarme, tomó la palanca en sus manos y miró desafiante a la rubia.

—¿¡Qué hacés!? ¡Si la abrís, moriremos! —protestó Clarke.

—Moriremos de todas formas por falta de agua y comida, Griffin —repliqué sin ocultar el fastidio. Ella siempre tenía que dar la última palabra, como si supiera más que todos. Pero esta vez no se la iba a dejar fácil—. Salir es nuestra única alternativa... a menos que quieras volverte caníbal.

—Morir irradiados no es una bonita decisión, White —dijo ella, con ese tono que tanto detesto.

Cuando íbamos a empezar a discutir de nuevo, alguien nos empujó y corrió a los brazos del guardia. Miré sorprendida a mi mejor amiga, la pequeña Octavia Blake, abrazar efusivamente al que al parecer era su hermano mayor, Bellamy.

—¡Octavia! Creí que no te volvería a ver nunca más —grité, arrebatándola de los brazos de su hermano para abrazarla fuertemente. Ambas habíamos sido buenas amigas. En nuestro tiempo en prisión, antes de que me aislaran, su celda estaba justo frente de la mía. Nos pasamos todo el tiempo hablando sobre nuestra vida.

—¡Olivia! Estoy tan feliz. Tengo a mi hermano y a mi mejor amiga de nuevo conmigo.

—También yo. Por cierto, ¿desde cuándo tu hermano es un guardia?

Octavia miró seriamente a su hermano pidiendo una explicación. Según lo que ella me comentó, él no era más que un simple conserje. Había aplicado para ser guardia, pero perdió ese privilegio cuando encontraron a su hermana y la metieron presa.

—Robé el traje para poder entrar aquí y estar a tu lado. Debo cuidarte.

Tengo que admitir que su forma de proteger a Octavia me resulta muy atractiva. De alguna manera, me hace recordar a como era yo antes, con aquellos que me importaban y a los que me arrebataron.

—Ahora, ¿por qué no abrimos esa puerta? O, se la primera en salir —muchos la recordaban como la chica que vivió bajo el piso toda su vida, y sé cuánto le desagrada eso. Ahora sería la primera persona en pisar la Tierra después de cien años.

—¡Llegamos, perras!

Gritó eufórica una vez que saltó de la nave y tocó el suelo. Todos comenzamos a bajar de la nave emocionados. Al menos el aire es respirable, pero no sabemos si hay radiación o no. Aun así, parece un buen lugar para empezar de nuevo.

(...)

Aunque no me importaba en absoluto lo que hiciesen los demás, estaba al tanto de todo. Según Clarke, nos habían mandado al lugar equivocado, así que montó un grupo de búsqueda y salieron hacia Mount Weather, el lugar donde supuestamente debía estar una base militar equipada con todo lo necesario para vivir por cientos de años.




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