Vamos a rescatar a Jasper. La idea de Finn de separarnos en grupos no me gustó para nada. Creí que se quedaría en el campamento, pero al final sí vino. Se nota a distancia la tensión sexual entre él y Clarke.
En fin, aquí estoy con Bellamy y Murphy. Justo con mi par de idiotas favoritos.
—Así que ahora somos niñeras. ¿Por qué aceptaste venir, Bellamy?
—El Arca cree que el príncipe está muerto —se refiere a Wells, obvio. Al final sí lograron quitarle la pulsera. Intenté evitarlo, pero eran demasiados. Creo que fue lo mejor, no necesitamos la ayuda del Arca—. Si creen que su princesa también murió, no bajarán.
Siguieron hablando de su plan para quitarle la pulsera a Clarke, pero no presté mucha atención. Preferí concentrarme en el sonido de la naturaleza. El canto de los pájaros, el crujir de las ramas bajo nuestros pies… estaba disfrutando del bosque, casi olvidando por un instante todo mi oscuro pasado. Pero alguien tocó mi hombro, rompiendo ese bello momento de tranquilidad.
—Wells, tú tienes que estar con Finn y Clarke, así eran los grupos —contesté, pasando de largo e ignorando su presencia. Necesito alejarme de él o terminaré diciendo cosas que no debería.
—Quería darte las gracias por defenderme de Murphy.
No pude evitar hacer una mueca. Creo que lo notó, porque enseguida me miró triste, lo que me hizo sentir un poco mal. Sé que cree que no me agrada, pero es todo lo contrario… y por eso debo alejarme de él, aunque me duela hacerlo.
—¿Tú también me odias como todos, verdad?
—No te odio. Solo no me agrada tu padre.
—Es lo que dicen todos.
Ignoré su comentario y seguí caminando, tratando de alejarme de él, pero seguía detrás mío.
—¿Cómo llegaste aquí?
—No es de tu incumbencia.
Justo eso me tenía que preguntar. ¿Acaso no se da cuenta de que no deseo estar a su lado? Al menos no por ahora. Debo hacer algo para alejarlo de mí antes de que sea tarde.
—Olivia…
—No te entiendo, Wells.
—¿De qué hablas?
—Arriesgar tu vida por ella… y que no vea que existes.
Me miró molesto. Sé que me lo merezco, pero es mejor que me odie; así se mantendrá lejos. No quiero herirlo más de lo que ya lo he hecho, aunque eso él no lo sabe.
—Te hubieras quedado en el Arca, así no sufrirías el rechazo de Clarke.
—¿Por qué haces esto? Creí que te agradaba, que por eso me defendiste.
—Te defendí como lo hubiera hecho por cualquiera. Aquí las cosas se hacen diferente que en el Arca. Debes dejar de pretender que los demás seguirán esa vida.
—Creí que eras más razonable que Bellamy, pero eres peor que él.
No me gustó mucho que me comparara con Blake, pero no le di importancia. Quería decirle un montón de cosas sobre él, sobre mí y sobre su padre, pero es mejor que no sepa nada. Aún no estoy lista para enfrentar la verdad.
—¿Qué fue todo eso? —preguntó Bellamy luego de que Wells se alejara de mi vista. Se encontraba a mi lado mientras seguíamos caminando. Murphy y Wells se habían adelantado, dejándonos atrás—. Noté resentimiento hacia Wells, por un momento llegué a pensar que lo matarías.
—No, Wells no es mi problema, sino Jaha.
—¿Cuál es tu secreto? —insistió, con esa mirada que parece leer más de lo que quiero mostrar—. Cada vez que Wells está cerca tuyo, o que habla de su padre, aprietas la mandíbula. Eso me hizo pensar: ¿por qué se contiene y no le dice a Wells todas las cosas que piensa de su padre? Y llegué a la conclusión de que tienes un secreto… que Wells Jaha no puede saber.
Eso último que dijo me incomodó, pero traté de no hacerlo notar. No puedo permitir que nadie descubra mi más grande y tormentoso secreto, sobre todo Wells.
—¡Deja de entrometerte en mi vida!
—Lo haría, pero me resulta divertido molestarte. Y… ¿qué es aquello que Wells no puede saber?
Estaba por mandarlo al diablo por seguir metiéndose donde no lo llaman, cuando escuchamos los gritos de Clarke. Habían encontrado a Jasper.
Estaba atado a un árbol y su herida estaba cubierta. ¡Está vivo!
—Debemos sacarlo de ahí —dije, decidida, y avancé hacia Jasper. Pero de repente el suelo bajo mis pies comenzó a romperse. Caí a un pozo. De no ser por Bellamy, que me agarró a tiempo, habría muerto empalada, porque al final del pozo había cientos de estacas.
Lo miré a los ojos. Me tenía sujeta, pero no me subía. Estaba dudando… dudando si soltarme o no. Sabe muy bien que yo no le daría mi pulsera voluntariamente.
—¿¡Qué esperas, Bellamy!? ¡Súbela! —escuché a Wells gritar.
Entre los dos me sacaron del pozo. Mientras tanto, Murphy y Finn se acercaron a Jasper para liberarlo, siguiendo las indicaciones de Clarke.
—Dudaste —dije después de unos minutos de silencio. Bellamy volteó a verme, confundido. Sabía que Wells estaba escuchando nuestra conversación, pero no me importó—. Yo no te la daría fácilmente… ¿por qué no lo hiciste? ¿Por qué no me soltaste?