Cada chico del campamento tuvo su turno para hablar con sus familiares, y aunque Finn me insistió en que hablara con Jaha, me negué. Él tuvo la culpa de todo desde el principio; si no hubiera flotado a mi madre y a mi hermana, yo no estaría aquí.
Ahora me encuentro armando un arco improvisado, cuando Clarke se acerca hasta mí con una mochila colgada en su hombro.
—Necesito tu ayuda. Hablé con el consejo y encontraron información sobre un viejo depósito militar cerca de aquí, capaz haya algo que nos ayude a pasar el invierno.
—Bien, ¿por qué me pides ayuda a mí y no a Finn o Jasper?
—No quiero estar con nadie que me importe.
—Auch, eso fue cruel.
—No te hagas, Olivia, tampoco te caigo bien.
—No me caes mal, Clarke. Solo estaba celosa de ti… tú podías estar con Wells y yo no.
Clarke bajó la mirada y asintió. Me mordí el labio; mencionar a Wells es algo que nos afecta a ambas. Él es lo único que teníamos en común; fuera de eso, no tenemos nada más.
—¿Nos vamos, Griffin?
—Aún no, tenemos que esperar a alguien.
Cuando iba a preguntar de quién se trataba, Bellamy llegó, pero ni siquiera me miró. No le di mucha importancia, pensando que solo se debía a la urgencia de la misión. Pero comencé a dudar de eso, cuando en todo el camino solo se dedicó a hablar con Clarke. No es que me molestara; ellos son los líderes, pero ¿acaso lo que yo diga no tiene importancia?
—Al menos déjenme ver el mapa. Era muy buena en habilidades terrestres, saqué mejor nota que Clarke —respondí, ya harta de dar vueltas en círculos, porque ninguno de los dos sabe cómo leer un mapa topográfico.
—No es un juego, Olivia.
—Tranquila, rubia, solo opinaba que tal vez si me dejaran ver podría ayudarlos.
Me paré un momento sobre una pequeña colina, observando todo el paisaje a mi alrededor. Era realmente hermoso: el aire puro, la brisa chocando contra mi pelo, el sonido de los pájaros.
—¡Olivia, baja de una vez y ayuda a buscar la puerta!
El grito de Bellamy me hizo bufar; estaba disfrutando de un momento relajante. Corri hacia donde ellos estaban. Pero antes de llegar, sentí que alguien tomaba mi brazo y me arrastraba hasta esconderme en unos arbustos. Enseguida me solté, golpeando a mi agresor en la cara, para luego separarme bruscamente, sacar mi arco y apuntarle a la cabeza. Me sorprendió ver a Drax, uno de los cien con el que nunca había tenido contacto.
—¡Idiota! Casi te mato. ¿Qué haces aquí, Drax?
—Los escuché hablar sobre el bunker y decidí seguirlos para ayudarlos —lo miré extrañada, no confio mucho en el pero tiene un punto. Bajé mi arco disculpándome.
—Lo siento, es el instinto, me cuesta confiar en las personas.
—Lo entiendo.
—¡Bellamy! ¡Olivia! ¡La encontré! —gritó Clarke. Corrimos hacia ella. A lo lejos la vimos abriendo una puerta en el suelo junto a Bellamy.
—La encontraron. Yo iré; tú vigila que nadie se acerque.
—No puedo, debo conseguirle un lugar a mi madre en la nave Éxodo —contestó, sacando una cuchilla. Di unos pasos hacia atrás. Conozco su historia: es un asesino al igual que yo, con la única diferencia de que él jamás se arrepintió de lo que hizo.
—No sé qué te hayan dicho, Drax, pero no tienes que hacerlo.
—Tengo que salvar a mi madre; es lo único que me queda.
—Si es por salvar a tu madre, estoy dispuesta a que me mates.
—No lo comprendes, ¿verdad? Al que debo matar es a Bellamy Blake —me hizo un corte en el hombro y en el brazo, logrando que me apartara de él cuando me avalance encima suyo, al escuchar lo que planeaba hacer—. No quiero hacerte daño a ti, pero él te tiene mucho afecto.
Lo miré con miedo; iba a usarme en contra de Bellamy para matarlo. Ahora soy una estúpida carnada. Le escupí en la cara; él me dio una bofetada para luego levantarme del suelo con brusquedad.
Vimos cómo Bellamy salió del bunker, algo mareado y diciendo incoherencias. Quería gritar e ir hacia él, pero no podía. Cuando Bellamy se calmó, Drax me tomó del brazo y me tiró al suelo a unos metros del mayor, quien al sentir el impacto de mi cuerpo contra el piso giró rápidamente a verme. Trató de ir por mí, pero Drax lo apuntó con mi arco y luego me apuntó a mí.
—Blake, ponte de rodillas si no quieres que algo le pase a Olivia.
—Lo haré, pero déjala ir.
—Shunway dijo sin testigos; luego me encargaré de matarla —miré a Bellamy, algo asustada. Él estaba igual o peor que yo. No podíamos hacer nada; Drax tenía todas las cartas a su favor.
—Tu problema es conmigo, no con ella. Déjala ir.
—¿Para qué? Después tú me matas a mí; así no funciona esto —respondió con cinismo, dándome una fuerte patada en el estómago. Bellamy se levantó enseguida para ir a golpearlo, pero Drax reaccionó clavando su cuchilla en mi mano— ¡Atrás, o se la clavaré en el pecho a la próxima que te muevas!
—¡Está bien! ¡Ya basta! ¡No me moveré, no le hagas más daño!