Eath War (the 100)

Capitulo 15: Cueste Lo Que Cueste (Parte I)

Clarke, Finn y Monty seguían sin aparecer, y en el campamento todos nos estábamos preparando para un posible ataque de los terrestres. La ausencia de Clarke me dejó a cargo del cuidado de Miles; Jasper debía ayudar a Raven con las minas, así que terminé con la responsabilidad sobre mis hombros.

Me arrodillé a su lado, controlando su respiración, cuando la puerta de la nave se abrió.

—¿Cómo está? —preguntó Bellamy, entrando y lanzándole una mirada fulminante a Murphy.
Supe de inmediato que no le gustaba que Jonh este tan cerca de mí, aunque no podía negar que había sido de gran ayuda.

—Jonh, puedes descansar. Gracias

Murphy asintió y se fue para dejarnos solos

—Me ha ayudado mucho con Miles, creo que esta cambiando

Bellamy frunció el ceño.

—Que le hayamos dado una oportunidad no significa que me agrade

—Tranquilo Bell, todo estará bien

Sonrió y .e tomo por la cintura acercandome a el para luego abrazarme, escondiendo su cabeza en el hueco de mi cuello. Me estremeci cuando senti sus labios rozando la piel expuesta, pero el débil murmuró de Miles interrumpió el momento.

—Agua…

Me giré enseguida, aparatandome de Bellamy con la excusa de atender a Miles. Internamente agradecía que se haya despertado a tiempo. Por suerte Bellamy no se lo tomo mal, el también está preocupado.

—Iré por el agua

Bellamy salió a buscar lo que pedía.
Al poco rato, su voz resonó burlona por la radio:

Milady hermosa, se me complicó con el tema del agua.

Rodé los ojos, sonriendo.

Tranquilo, sobreviviremos sin ti.

Le pedí a Murphy que se quedara con Miles mientras yo iba a por el agua. En el camino me crucé con Octavia y aproveché para hablarle.

—¿Sigues molesta con Bellamy?

Ella suspiró, dolida.

—Es un idiota, no entiende que Lincoln es bueno…

—Solo debes darle tiempo

—Eso dijiste hace días, ¿cuanto tiempo más le llevará aceptar a mi novio?

—Vaya "novio" así que va enserió

—¿Creías que solo me escapaba para follar con el?— solté una risa ante de comentario, de seguro Bellamy se alarmaria si escuchara hablar así a su hermanita, que de inocente no tiene nada.

—Procura no decir eso delante de tu hermano o jamás lo aprobara

—Claro... —suspiro y luego me obserbo con uns sonrisa— Debo darte las gracias, desde que estas con mi hermano se va vuelto un poquito menos sobreprotector conmigo

—Si, ese 10% ahora lo ocupa conmigo... enserió que es bastante intenso

—Intenso e idiota

Asentí, con una sonrisa suave. Sí, era un idiota. Pero un idiota que se preocupaba por su hermana con una intensidad que lo hacía ver más humano.

Mientras llenaba el tarro con agua, la radio volvió a sonar, escuchandose la voz tensa de Murphy:

Bellamy y Olivia no pueden enterarse de esto.

Fruncí el ceño, llevándome el aparato a la boca.

—¿De qué no puedo enterarme, Murphy?

La respuesta fue un grito desesperado de Jasper:

¡Murphy tiene un arma y asesinó a Miles!

El tarro con agua se me resbaló de las manos y corrí hacia la nave. La puerta se cerraba frente a mis ojos.

—¡Murphy, abre la puerta! —grité, golpeando el metal.

Tomé la radio de nuevo, tratando de negociar.

Sé que quieres venganza, John, pero Jasper no tiene nada que ver.

Su voz salió cargada de furia:

Si lo dejo ir, prométanme que no me expulsarán ni me meterán preso. ¡O le vuelo los sesos!

Tragué saliva. Tenía que ser cuidadosa. Murphy no era alguien fácil de tratar, debo cuidar lo que digo o Jasper podría salir herido.

Te prometo Jonh, que hare lo posible para que nadie te expulse o te juzgue

—Quiero una garantía mejor que eso.

Antes de que pudiera responder, Raven apareció a mi lado. Le pedí que intentara abrir la nave desde afuera, aunque me advirtió que necesitaría tiempo. Tiempo que Murphy no estaba dispuesto a dar.

Entonces tomé la decisión más peligrosa de mi vida.

Murphy, te propongo un cambio: Jasper sale y yo entro.

Las miradas de todos se clavaron en mí. Octavia buscó mis ojos; le devolví una mirada firme, aunque mi estómago se retorciera. Ella entendió y salió corriendo a buscar a Bellamy.

Cuando entré, apenas crucé el umbral recibí un golpe que me tumbó al suelo. El sabor metálico de la sangre me llenó la boca.

—Mira cómo llegaste hasta aquí, arriesgando tu vida por un estúpido niño.




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