Ecos de las Cenizas

Capítulo 2: Sabotaje nocturno

La primera semana en la oficina de campo, ubicada en una vieja casona frente al mar, fue una exhibición de guerra psicológica. Valeria se despertó el martes descubriendo que Julián había "olvidado" decirle que el suministro de agua caliente estaba averiado. Él, por su parte, encontró que todos los archivos de su computadora habían sido renombrados como "Manual para inútiles nivel 1" y "Por qué mi ex me odia".
A las dos de la mañana del jueves, Julián irrumpió en el despacho de Valeria. Ella estaba sumergida entre planos, con el cabello recogido en un moño desordenado y una taza de café frío a su lado.
—¿Crees que esto es un juego de niños? —rugió él, tirando una carpeta sobre su escritorio—. Has bloqueado mis accesos a las cuentas de proveedores.
—Solo te estoy dando el trato que mereces, Julián —respondió ella sin levantar la vista, aunque su corazón latía con fuerza—. No confío en alguien que prefiere sabotear mi trabajo antes que admitir que soy mejor en esto.
Él rodeó el escritorio y la obligó a girar la silla. Quedaron a escasos centímetros. Valeria podía oler su loción cítrica y sentir el calor que emanaba de su cuerpo. La rabia en los ojos de Julián flaqueó por un segundo, transformándose en algo más oscuro y denso. El silencio se prolongó demasiado. Julián bajó la mirada a los labios de Valeria, y ella apretó los puños contra sus muslos, odiando la forma en que su cuerpo traicionero parecía querer inclinarse hacia él.
—Algún día —susurró él con voz ronca—, tu orgullo te va a ahogar.
—Espero estar ahí para verte intentarlo —respondió ella, aunque su voz tembló ligeramente




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.